Extremadura

El Valle del Jerte despliega todo su esplendor en primavera

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La arquitectura de esta zona destaca por su entramado de madera y adobe y, en algunos casos, balconadas.

Los pueblos del valle celebran la Fiesta del cerezo en flor.

Cerezos en flor

Valle abajo, las terrazas de cerezos se hacen más presentes, contrastando su cuidado orden con las abruptas gargantas que vierten sus aguas al Jerte, como las de San Martín, Becedas, Papúos, Los Infiernos, Honduras o Buitres. Más de un millón de cerezos que, entre el 15 de marzo y el 15 de abril, según la época de floración, convierten el valle en un espectáculo irrepetible, en una paleta impresionista de blancas y luminosas tonalidades. Todo un acontecer social que los pueblos del valle celebran con la ya famosa Fiesta del Cerezo en Flor, cuya organización corre cada año, de forma rotativa, a cargo de una localidad.
Jerte, conocido por su alabastro, es la siguiente población con que nos encontramos río abajo. Arrasada por los franceses durante la guerra de la Independencia, conserva parte de su antiguo caserío en el llamado barrio de los Bueves. En el centro de la villa se alza la iglesia de la Asunción, del siglo XVIII, cuya torre está separada del cuerpo principal.
A poco más de siete kilómetros se encuentra Cabezuela del Valle, de orígenes romanos y declarada conjunto histórico-artístico. Su famoso conjunto arquitectónico, con casas de entramada de madera y adobe, balconadas salientes y soportales que descansan sobre pies de madera o columnas de cantería, se localiza en la parte alta de la villa y en los alrededores de la longitudinal plaza de Extremadura. Entre sus monumentos destaca la iglesia de San Miguel, construida, según la leyenda, sobre una antigua sinagoga judía entre los siglos XVII y XVIII.
Camino de Plasencia, Navaconcejo anticipa una ligera apertura del valle, aunque las constantes del paisaje se mantienen. Posee también un casco antiguo muy representativo de la arquitectura popular de la zona, además de un bello edificio renacentista, conocido como la Fábrica de Sayales, actividad que iniciaron los franciscanos en el siglo XVI.

Río abajo, el paisaje cambia pausadamente. Las laderas de abruptos desniveles ceden paso a amplias terrazas de frutales, mientras el lecho del río acoge una frondosa vegetación de ribera. Pueblos colgados a ambos lados de la carretera, como Rebollar y El Torno, a la solana, y a la umbría, Valdastillas, Cabrero, Barrado, Casas del Castañar y Piornal, famoso por su fiesta del Jarramplas (19 y 20 de enero) y por ser el pueblo más alto de Extremadura (1.180 metros), son balcones privilegiados desde donde contemplar esta transición hacia la penillanura extremeña.
El embalsamiento del Jerte, rodeado de suaves lomas adehesadas con la encina como protagonista, anticipa la cercanía de Plasencia, conocida como la 'Perla del Jerte' y punto final de este recorrido por tierras cacereñas.

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