Aveiro (Portugal)

'La Venecia' portuguesa

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Canal central y mansiones típicas en Aveiro.

Marjales y vegetación típica de marisma en Vagueira.

Aveiro es una atractiva ciudad surcada por canales y rodeada de salinas. Anclada en el interior de la ría y protegida del Atlántico por un extenso campo de dunas, su relación con el océano es histórica, pues en el siglo X el mar bañaba sus casas y, junto a ella, las poblaciones de Ovar, Estarreja, Ilhavo, Vagos y Mira, conocidas por su actividad bacaladera y por el volumen comercial de sus puertos. Hoy, Aveiro es una agradable mezcla de tradición y modernidad. Sus canales están bordeados por elegantes mansiones de estilo «art nouveau» y por modestas casitas en el pintoresco barrio de los pescadores.

El canal central que divide en dos la ciudad es punto de atraque de bateiras y moliceiros. Estas últimas embarcaciones, dedicadas a la extracción de algas para el abono de los campos, se distinguen por sus grandes proas curvadas y decoradas con escenas de brillantes colores que relatan variados aspectos de la vida de los pescadores. Al Sur del barrio marinero y del canal se halla la ciudad monumental, generosa en iglesias y edificaciones históricas. Entre ellas, la de la Misericordia, con bella fachada barroca; la iglesia de las Carmelitas, monumento nacional, y la catedral de São Domingos, del siglo XVI, con añadidos barrocos y frente a la que se alza un bello crucero de estilo gótico.
Especial atención merece el convento de Jesús, actual Museo de Aveiro, que acoge una de las mejores muestras de esculturas de Portugal, aunque sus principales atractivos son el claustro renacentista, la capilla mayor —cubierta por completo de oro al más puro estilo barroco — y el sepulcro de Santa Juana —que tiene una estatura a la entrada del museo —, una hermosísima obra de taracea en mármol que acoge los restos de la hija del Rey Alfonso V, la cual tomó hábitos y posteriormente murió en el convento en 1490.
Aveiro está comunicada con las playas del Sur por la autovía IP-5. Nada más salir de la ciudad, las salinas jalonan esta carretera. Una de ellas, la de la Mariña da Troncalhada, fue adquirida para acondicionarla como ecomuseo, visitable a pie o en vehículo.

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