Naturaleza en mayúsculas, joyas monumentales y otras sorpresas te esperan en Cuéllar

Esta villa segoviana se asoma a un mar de pinares como si, en vez de en mitad de la meseta estuviera al borde del Mediterráneo. El espejismo lo rompe el soberbio murallón serrano que se ve al fondo, con su rosario de cimas nevadas.

Cuéllar se asoma al borde de la paramera que irrumpe en el norte de la provincia de Segovia prolongándose desde Valladolid para asomarse a una inmensidad boscosa de color verde oscuro. Es el manto de pinares que media entre la localidad y la sierra de Guadarrama, el soberbio telón de fondo que cierra el horizonte por el sur.

IMPRESCINDIBLES DE CUÉLLAR

Hasta 35 puntos monumentales de interés –iglesias, arcos, palacetes, puertas de la muralla, conventos, capillas, calles históricas, lugares pintorescos...- se detallan en el plano que facilita la Oficina de Turismo. Para descubrirlos se puede organizar, según los intereses o el tiempo disponible de cada cual, hasta en cuatro rutas diferentes.  De hecho, si se realiza de manera conjunta la visita guiada y teatralizada al Centro de Interpretación del Mudéjar, instalado en la iglesia de San Martín, y al cercano castillo de los duques de Alburquerque se van dos horas que, aunque al principio parezca mucho, al final saben a poco. La ‘culpa’ es del excelente y divertido montaje teatral que acompaña a quienes visitan el castillo, gracias al cual algunos de los personajes que lo habitaron en el pasado se convierten en perfectos anfitriones, revelan secretos y escenifican episodios acaecidos entre sus muros. También es sobresaliente el espectáculo de luces y sonidos que se brinda en la iglesia de San Martín; una forma estupenda de acercarse a las raíces, el sentido de un arte, el mudéjar, que dejó importantes rastros en toda la comarca y especialmente en Cuéllar.

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Y después aún quedan por hacer un montón de cosas. Entre ellas, darse un garbeo por el adarve de los nuevos tramos de muralla que se han rehabilitado, callejear en busca de palacetes, iglesias, conventos y puertas de muralla y disfrutar de rincones tan curiosos como el Parque Arqueológico Medieval, entre la iglesia de San Esteban y la maciza puerta de San Martín.

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 LA SENDA DE LOS PESCADORES

Quien desee rematar la visita a la villa sumergiéndose en uno de los senderos más sorprendentes que pueden recorrerse en este tramo de la meseta central tiene a tiro de piedra -3 km para ser exactos- la Senda de los Pescadores. Si no fuera porque faltan los monos y los gritos de Tarzán parecería que lo que atraviesa esta senda es la selva del Congo y no las riberas del Cega, en plena Tierra de Pinares segoviana. Tal es la densidad de la vegetación que ha encontrado hueco en el tajo que el río se marca a su paso por los pinares cuellaranos. Como quien no quiere la cosa, y para susto de quien va desprevenido, el río atraviesa estos bosques de pino pinaster, entre los mayores de Europa, dibujando un pequeño desfiladero que en algunos puntos alcanza los 20 o 30 metros de altura, enmarcado por paredes cortadas a pico donde la anchura del carril fluvial puede llegar hasta los 300 metros.

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LAGUNAS DE CANTALEJO

No puedes dejar de visita el espacio natural Lagunas de Cantalejo, una inusitada concentración de charcas y bodones que se abren en medio del suelo arenoso de los pinares. Especialmente si ha llovido y los acuíferos se han recargado, merece la pena recorrer la Senda de las Lagunas, un fácil y ameno paseo que lleva en menos de dos kilómetros desde el observatorio ornitológico de la laguna de Sotillos Bajeros hasta el de Navalayegua.

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GUÍA PRÁCTICA

Dónde dormir

En Quintanilla de Onésio está Fuente Aceña Hotel Boutique (fuenteacena.es) Posada Real con una veintena de habitaciones dúplex y asomadas al río ubicadas en un edificio anexo al antiguo molino. Este acoge el restaurante, cuya cocina resume lo mejor de la tradición gastronómica de la Ribera. En Cuéllar la mejor opción es El Rincón castellano (elrinconcastellano.com). En la bonita plaza Mayor de Cuéllar este hotel ofrece ocho habitaciones de ambiente típico castellano. El lechazo es el estandarte de la cocina de su restaurante.

Dónde comer

Con la carne de buey como protagonista está La brasería de Cuéllar (labraseriadecuellar.es) un restaurante en el que probar la más tierna y selecta carne de la ganadería propia. La cocina de Mesón San Francisco (hmsanfrancisco.com) fusiona la tradición castellana y las nuevas técnicas de elaboración con recetas creativas. La micología, los productos de la huerta y una cuidada repostería casera son sus pilares, como también el cordero lechal asado en un centenario horno de leña.

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