Estrasburgo ‘mon amour’, la ciudad más romántica de Alsacia

Sus callejuelas empedradas, sus casas con entramados de madera, sus canales y puentes... El ambiente de esta ciudad francesa es una constante invitación al romance, pero mucho más en febrero, porque celebra por todo lo alto San Valentín con una sorprendente y poética programación que llega a todos sus rincones. Es buen momento para escaparnos y dejarnos cautivar por ella.

ESTRASBURGO, MON AMOUR

Veladas festivas, conciertos, visitas guiadas por los escenarios de la ciudad donde personajes célebres como Victor Hugo o Balzac encontraron el amor, exposiciones, proyecciones de películas, bares efímeros, cenas, espectáculos románticos... Son más de 40 actos los que ofrece el evento Estrasburgo, mon amour (strasbourg-monamour.eu), un montón de planes que los enamorados pueden disfrutar hasta el próximo 16 de febrero.

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LA PETITE FRANCE, UN BARRIO DE CUENTO

La capital histórica de Alsacia parece salida de un cuento, por algo su casco antiguo, ubicado en una isla, se ha ganado la distinción de la Unesco de Patrimonio de la Humanidad. El mejor escaparate es La Petite France, su barrio más pintoresco, el mismo en el que antiguamente los pescadores, molineros y curtidores de pieles vivían y trabajaban a ras del agua. Sus magníficas casas con entramados de madera y tejados inclinados de los siglos XVI y XVII no pueden tener más encanto.

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UNA AGUJA Y UN RELOJ EN NOTRE-DAME

Desde muy lejos, en Estrasburgo despunta sobre la ciudad la aguja de piedra rosada de su catedral, «un prodigio de grandeza y delicadeza», como dijo Victor Hugo, que se eleva a 142 metros de altura. Pero en esta obra maestra del gótico, que conserva su cripta románica, también hay otras obras sobresalientes en las que fijarse. En el interior, sus vidrieras de los siglos XII al XIV; en el exterior, su fachada, el mayor libro de imágenes de la Edad Media, y su reloj astronómico de época renacentista, que cada día, a las 12,30 convoca a todos aquellos que no quieren perderse el desfile de los Apóstoles. Los que quieran disfrutar de una panorámica inédita de la ciudad, tienen que subir a pie los 332 escalones de la escalera de caracol que lleva hasta lo alto, pero la vista lo merece, porque si el cielo está despejado la vista se puede alcanzar hasta la cordillera de los Vosgos y la Selva Negra alemana.

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LA CASA KAMMERZELL

Junto a la catedral resulta inevitable fijarse en esta casa del siglo XV, con tres plantas en voladizo y un desván de tres niveles. Llama la atención la riqueza decorativa de la fachada, con motivos profanos y sagrados, inspirada en la Biblia, la Antigüedad grecorromana y la Edad Media. Pero, una vez en el interior, son las magníficas pinturas murales de Leo Schnug, de 1905, las que sorprenden.

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UNA PEQUEÑA EUROPA

Estrasburgo es, junto a Nueva York y Ginebra, las únicas ciudades del mundo que albergan instituciones internacionales sin ser capitales de Estado. Para sumergirse en un baño europeo nada como conocer los edificios contemporáneos que las acogen: el Parlamento Europeo, el Palacio de los Derechos del Hombre, el Consejo de Europa y el Lieu d’Europe.

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WINSTUBS CON MUCHO AMBIENTE… Y CERVEZA

Choucroute, baeckeoffe, tarta flameada, spaetzle, foie gras... las especialidades tradicionales se degustan particularmente en los winstubs, las tabernas típicas, acompañadas de cerveza. Y es que en esta región se produce más de la mitad de la cerveza que se consume en Francia.

GUÍA PRÁCTICA

CÓMO LLEGAR

Hay vuelos diarios desde distintos aeropuertos españoles. Más económicos si se hacen con escala, aunque Iberia vuela directo a la ciudad en 2h. 20’ aprox. El aeropuerto está a unos 14 km del centro de la ciudad, en la localidad de Entzheim. La mejor manera de desplazarse al centro de la ciudad luego es en el tren lanzadera que te deja en la estación de Estrasburgo en solo 9 minutos y salen más o menos 4 trenes a la hora.

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CÓMO MOVERTE

El tranvía es la mejor manera de moverse por la ciudad y también es una ciudad perfecta para la bicicleta, ya que posee el mayor carril bici de Francia.

DÓNDE DORMIR

En pleno casco histórico, en el barrio de Petit France y ubicado en un molino del siglo XVI, el hotel Regent Petit France & Spa (regent-petite-france.com). También recomendable La Cour du Corbeau (cour-corbeau.com), en pleno centro de la ciudad.

PARA COMER

Entre los típicos winstub, uno de los más conocidos en la ciudad es Chez Yvonne (restaurant-chez-yvonne.net) y el restaurante medieval de Maison Kammerzell (maison-kammerzell.com/le-restaurant-et-ses-salons/), de cocina tradicional y junto a la catedral, donde degustar, además, el vino de la región de Alsacia, de los mejores del país. Y por supuesto, los escaparates de las pastiseries alsacianas.

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