Las piscinas son para el invierno (si son de aguas termales)

Pocas cosas más apetecibles que bañarse al aire libre en invierno. No en un río cualquiera, claro, ni en la playa, sino en una piscina natural de aguas termales como las que hay en Ourense, en Granada, en Tarragona y en otros lugares de la península. Muchas de estas aguas son medicinales y, encima, gratuitas. Ideales para cuidarse por dentro y por fuera, incluido el bolsillo.

UN BAÑO JURÁSICO EN ARNEDILLO

El valle del Cidacos es famoso por las muchas huellas de dinosaurios jurásicos que pueden verse en sus 40 yacimientos. Pero por lo que la gente viene todos los días del año a este rincón de la Rioja Baja, haga el tiempo que haga, es por las aguas termales que afloran a la vera del río en Arnedillo (arnedillo.org), las cuales son mano de santo (mano calentita, a 52,5 grados) contra el reumatismo, la artritis, la artrosis, la bronquitis y el estrés. Las hay de pago (en el balneario Termaeuropa, balnearioarnedillo.com) y las hay gratuitas, que alimentan tres pozas públicas en la orilla misma del río.

MONTANEJOS, FUENTE DE BELLEZA

En Montanejos (visitmontanejos.com), en la comarca castellonense del Alto Mijares, la fuente de los Baños escupe cada minuto 6000 litros de agua a 25 grados de temperatura. Esto permite al río Mijares recuperarse de la merma que sufre más arriba por culpa de una presa y también bañarse todo el año en unas piscinas naturales que hay allí mismo, rodeadas de un paisaje grandioso de cortados calizos. Aparte de templaditas, dicen que son excelentes para la piel y que el rey almohade Abu Zayd las usaba para mantener siempre bellas y jóvenes a sus favoritas.

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AS BURGAS, LA CALDERA DE OURENSE

En el centro mismo de la ciudad de Ourense humean, como si debajo hubiera un volcán, las fuentes termales de As Burgas, que ya conocían y usaban los romanos, a juzgar por los restos arqueológicos hallados in situ. Hay una fuente monumental del siglo XIX, donde los vecinos hacen sus enjuagues y lavatorios (dicen que estas aguas fluoradas, carbonatadas y silicatadas, que afloran a 67 grados con un caudal de 300 litros por minuto, son buenas para curar las heridas y las afecciones de la piel). Y hay, justo detrás, un moderno baño termal de pago con piscina exterior y sauna húmeda. Además, existe un centro de interpretación. Más información, en termasourense.com.

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PARECE ISLANDIA, PERO ES EL MIÑO

Si no queremos pagar por bañarnos en Ourense, bajaremos paseando en 10 minutos al río Miño y, en su margen derecha, encontraremos cuatro termas al aire libre con cuidado césped y rústicas piscinas de granito de hasta 200 metros cuadrados, donde pasaremos gratuitamente en remojo el tiempo que nos plazca. Aquí uno se puede bañar de día o de noche, en verano o en invierno, lloviendo e incluso nevando. No es Islandia, pero lo parece. Y si ni siquiera queremos andar, existe un trenecito turístico que recorre las termas y que sale cada hora de la Plaza Mayor (desde las 10.00 hasta las 20.00).  También hay excelentes termas de pago, como las de Outariz (termasoutariz.com) o Chavasqueira (termaschavasqueira.com).

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EL LAGO TERMAL DE ALHAMA DE ARAGÓN

Alhama viene del árabe: los baños. Y los romanos le decían Aquae Bibilitanorum, Aguas de los Bibilitanos. O sea que este lugar de Zaragoza siempre fue conocido por sus fuentes, que dan hasta dos millones de litros al día, y por sus balnearios. Como Termas Pallarés (termaspallares.com), que disfruta del mayor lago termal de Europa. Tiene una extensión de dos hectáreas y una profundidad máxima de dos metros. Y sus aguas, que se renuevan por completo cada 32 horas, conservan una temperatura de 28 grados todo el año. Así que es como una enorme piscina climatizada, pero natural. Los adultos han de pagar 20,50 €. Los niños, 12,50. Los clientes del balneario, nada.

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BAJO LAS ESTRELLAS, EN ALHAMA DE GRANADA

Otra Alhama, la del suroeste de Granada, puede presumir también de aguas termales: las que brotan junto al río del mismo nombre, a 47 grados. Se puede disfrutar de ellas en el Balneario de Alhama (balnearioalhamadegranada.com), cuya sala central recuerda los baños árabes que hubo en la localidad, con las aguas surtiendo y volviéndose un espejo bajo un bosque de arcos de herradura y bóvedas esquifadas. Fuera, a orillas del río, en un bosque de verdad, las mismas aguas, indicadas para la mitigar la artritis, el reúma y el estrés, manan y se remansan en tres pozas termales de uso público y gratuito. Mejor bañarse aquí de noche, bajo las estrellas. Y mucho mejor, en pareja.

EN ZÚJAR, A 40 GRADOS

Todo se perdió, como agua en el agua. En Zújar, cerca de Baza, en el noreste de Granada, había un balneario desde tiempos de los romanos que, ya en el siglo XX, se convirtió en un complejo modélico, de los más punteros de Europa, donde gente importante venía a relajarse y sanar tomando las aguas sulfurosas, a 40 grados de temperatura. Hasta que en 1985 se lo tragó el embalse del Negratín. Bueno, no todo se perdió. Hoy hay otro balneario (balneariodezujar.es), inaugurado en 2013, y hay un restaurante, Baños de Zújar (tel. 958 34 23 63), con una piscina termal en la que es un gusto bañarse (dos euros cuesta) contemplando el embalse y las bad-lands que lo rodean. Balneario y restaurante no abren en invierno. Pero hay otra opción: muy cerca del restaurante, cuando bajan las aguas del embalse, se forma una poza termal natural, esta gratuita.

ESTANY I RIUET: TERMALISMO EN LA PLAYA

Quien acude a la playa de Coma-ruga, en El Vendrell (Tarragona), tiene todo el Mediterráneo para bañarse, pero hay quienes prefieren el agua de l’Estany y el Riuet, que aflora aquí mismo siguiendo misteriosos caminos, a una temperatura de entre 18 y 21 grados, todo el año. Este agua, que va de la fuente al mar pasando por un pequeño lago y un riachuelo, todo en menos de 300 metros, es buena para mitigar los dolores articulares, de huesos y reumáticos, los procesos inflamatorios, lumbálgicos y ciáticos, y las patologías cutáneas (psoriais, ezcemas, cicatrices…), además de para tonificar y relajar el sistema nervioso. Mucho mejor que la del Mediterráneo. No hay color.

LA FONTCALDA, UNA FUENTE CAÑÓN

En Gandesa (Tarragona), entre las sierras de la Mola y el Crestall, una fuente de agua minero-medicinal mana a 28 grados todo el año junto al río Canaletes, que surca un precioso cañón, y el santuario de la Fontcalda, del siglo XIV. Hay que ir preparados para caminar porque es un espacio natural soberbio, lleno de cortados rocosos, cascadas y pozas donde es imposible no querer bañarse cuando hace calor. Cuando no lo hace, ahí está la Fontcalda o fuente de los Chorros, con una pequeña balsa para meter los pies en sus milagrosas aguas templadas.

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RÍO CALDO: CHAPUZÓN TRANSFRONTERIZO

El río Caldo baña un edénico valle de la Serra do Xurés, en el sur de Ourense, al ladito de Portugal. En su margen derecha hay un moderno balneario (Lobios Caldaria, caldaria.es) y hay una piscina pública gratuita de aguas humeantes donde españoles y portugueses se bañan en cálida, campechana y transfronteriza hermandad. Ambos baños, los públicos y los privados, se nutren de un manadero a 77 grados de temperatura, que ya debía de ser conocido y frecuentado por los viajeros hace 20 siglos. De hecho, subiendo por la misma orilla se llega en diez minutos de grato paseo a las ruinas de Aquis Originis, una de las mansiones, o posadas oficiales, de la calzada Vía Nova, que los romanos hicieron para ir de Braga a Astorga durante el último tercio del siglo I.

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