Nieve parece, arena es... El nuevo Parque Nacional de Estados Unidos

Al sur de Nuevo México, sus dunas de arena blanca son una maravilla natural que atraen por su espectacularidad.

Estados Unidos tiene, desde diciembre de 2019, un nuevo parque nacional, el número 62. Tras la incorporación, en febrero del año pasado, de Indiana Dunes National Lakeshora, ahora es curioso desierto de arena blanca White Sands el que hace las delicias de instagramers y fotógrafos.

Situado a unos 135 kilómetros de El Paso, al sur de Nuevo México, estas sorprendentes e hipnóticas dunas se extienden a lo largo de las 71.224 hectáreas, creando un paisaje que bien podría ser el de una estación de esquí, salvo porque aquí no hace tanto frío.

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Alrededor de la cuenca de White Sands se sitúan las montañas de San Andrés y Sacramento, que son de yeso. Las lluvias convierten este mineral en arena y lo arrastran dando forma a las dunas y a un paisaje originado, según explica el servicio turístico del parque, hace unos 10.000 años, cuando el lago Otero empezó a secarse. Durante miles de años las dunas fueron explotadas para extraer el yeso, pero en 1933 la zona fue protegida como monumento nacional.

Resulta impensable es que en este desierto blanco vivan más de 800 especies de animales. De hecho, si se acude a primera hora de la mañana todavía se pueden ver las huellas de los pequeños rodeadores que salen de noche. 

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En el centro de visitantes del parque nacional, un edificio de adobe con mucha historia, se exponen objetos geológicos y un diorama que explica la formación de esta zona protegida. Los más activos pueden optar por alquilar un trineo para deslizarse por las dunas o apuntarse a una caminata nocturna bajo la luna de la luna llena.

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