Seamos sinceros: a todos nos vuelve locos planear un nuevo viaje. Nos encanta informarnos sobre el destino, elegir itinerario, investigar en qué hoteles vamos a dormir o cuáles serán los restaurantes que nos deleiten con la mejor gastronomía. Viajar nos emociona desde mucho antes de salir de casa, aunque hay algo en lo que casi todos estamos de acuerdo: si pudiéramos saltarnos todas esas horas que nos vemos obligados a pasar metidos en un avión, la experiencia sería del todo perfecta.

Pero existen trucos para hacer esas interminables horas surcando el cielo mucho más llevaderas. ¡Sigue nuestros consejos y disfruta al 100% del viaje!

Asegurarnos de elegir un buen asiento

Damos por hecho que no vamos a viajar ni en primera clase ni en business: quienes cuentan con esa suerte vivirán la experiencia de volar de una manera muy diferente. Pero para el común de los mortales, el momento de elegir asiento en el avión puede ser definitivo a la hora de disfrutar en mayor o menor medida de un vuelo.

¿Y qué ayudará entonces a conseguir el asiento deseado? Realizar el check-in online siempre nos dará cierta prioridad, y si somos rápidos quizás podamos escoger aquel que más nos conviene. Si solemos ir al baño varias veces durante el vuelo, lo ideal será escoger pasillo. Si por el contrario, preferimos descansar y que nadie nos moleste, ventanilla será la mejor opción. Apostar por los asientos situados en la salida de emergencia siempre será un éxito, aunque suelen agotarse rápidamente. Aquí conviene estar atento: a veces las compañías se reservan esa opción para sus viajeros frecuentes, así que, al pasar por el mostrador de facturación, nunca estará de más preguntar por si acaso. Muchas veces puede ser la clave para convertir nuestro viaje en avión en la experiencia perfecta.

Hidratarnos por dentro…

No es ningún secreto: el ambiente en el interior de un avión es muy seco. De hecho, la humedad llega a marcar hasta un 20% menos de lo normal. Y eso, claro está, lo notamos tanto dentro de nuestro organismo como fuera: se nos reseca la piel, la notamos más estirada, los labios se resienten e incluso lo sufren la nariz y la garganta. ¿El truco? Debemos hidratarnos todo lo posible.

Lo ideal, por supuesto, es beber bastante líquido tanto en las horas previas al viaje como durante el tiempo que pasemos subidos en el avión. Evitar las bebidas alcohólicas, las que llevan cafeína y las que contienen gas será clave. Lo ideal, claro está, será beber agua, y hacerlo poco a poco y de manera constante. Además, una ventaja más: ¡el agua nos ayudará a tolerar bastante mejor el jet lag una vez lleguemos al destino!

…e hidratarnos por fuera

Pero no solo hay que mantener bien hidratado nuestro interior: es importante cuidar de nuestra piel y rostro, que también se ven afectados por la falta de humedad en las alturas. Y, a ser posible, hacerlo desde las horas previas al viaje. ¿Por ejemplo? Ponernos una mascarilla hidratante un día antes de volar nos ayudará bastante, así como aplicarnos una buena crema hidratante incluso durante el tiempo que permanezcamos surcando los cielos.

Existen marcas de cosmética que cuentan con sprays revitalizantes de tamaño perfecto para llevar en el equipaje de mano y que harán que mantengamos nuestro rostro reluciente durante el vuelo. Por supuesto, un bálsamo labial siempre a mano: no hay peor sensación que la de notarlos resecos, y eso en el avión, si no tenemos cuidado, ocurrirá sin remedio alguno.

Siempre vestir ropa cómoda

Cuando volamos, la presión de la cabina es más alta y nuestra circulación se resiente. Por lo tanto, nada de ropa ajustada: cuanto más amplia sea y más facilidad de movimiento nos permita –a no ser que viajemos en business, el espacio de nuestro asiento será relativamente reducido y querremos adoptar la postura que nos sea más cómoda para descansar-, mucho más placentero será el vuelo.

¿Un consejo más? Los tacones y las sandalias mejor dejarlas para ocasiones de más glamour. Si se quiere disfrutar de un vuelo satisfactorio, hay que se prácticos, y para ello nada como llevar zapatos cómodos, mucho mejor si son planos o deportivos.  ¡Ya habrá tiempo de lucir los mejores modelitos en el destino!

Movernos para activar la circulación

Lo dicho: la presión en la cabina, la sequedad en el ambiente, pasar horas y horas sentados… Todo ello afecta también, por supuesto, a nuestra circulación, así que para activarla nada como levantarnos cada hora y media/dos horas y caminar un poco por los pasillos del avión. Además, existen numerosos ejercicios de estiramiento tanto para brazos como para piernas que se pueden realizar sin movernos del asiento. ¿Un truco? Llevar una pelota de tenis en nuestro equipaje de mano nos servirá para masajear diferentes partes del cuerpo, activar la circulación y evitar que se nos hinchen, por ejemplo, los pies o las manos. 

Llevar algo de abrigo

Porque sí, las cosas como son: que normalmente en los aviones hace frío es algo tan real como la vida misma. Y si además resulta que estamos a punto de hacer un vuelo intercontinental o de muchas horas, y tenemos planeado dedicar parte de ellas a dormir, más aún: al descansar nuestro cuerpo se relaja y la temperatura corporal desciende, haciéndonos sentir más fresco de lo normal. Lo ideal es siempre llevar en el equipaje de mano alguna sudadera, jersey o rebeca de manga larga, unos calcetines gordos que poder usar en caso de que nos apetezca descalzarnos, y un pañuelo por si notáramos que el frío nos afecta la garganta. ¡Mejor que sobre ropa a que falte! Y porque no querremos comenzar el viaje resfriados, ¿no es así?

Comer ligero

Es de libro: a la hora de tomar un avión, ¡nada de comida pesada! Debemos recordar que vamos a pasar varias –o muchas- horas sentados sin apenas poder movernos, y que además, a tantos miles de metros de altura, las condiciones cambian y nuestro organismo, también. Lo normal es que el estómago tarde más en vaciarse porque se ralentiza el funcionamiento del tubo digestivo, así que si acabamos de ingerir grandes cantidades de comida, o estas son muy grasas, la sensación será de pesadez.

Lo ideal es dejarse llevar por las opciones de menú que las aerolíneas ofrecen, ya que están diseñadas pensando en todos estos aspectos. También evitar algunas verduras que generan más gases de la cuenta, como la coliflor o el brócoli, así como masticar chicle o tomar bebidas gaseosas: las condiciones anómalas por la altitud y presión suelen generar ya de por sí gas en el tracto intestinal, y alimentarlo más aún podría generarnos alguna que otra molestia.

Descansar durante las horas de vuelo

Ya que vamos a pasar tantas horas en un espacio tan reducido, mejor aprovechar el tiempo. Por ejemplo, descansando. Porque si estamos a punto de arrancar un viaje que nos va a llevar de aquí para  allá durante días o semanas, mucho mejor si lo hacemos frescos como una rosa. Si coincide con que el vuelo es nocturno, todo será más fácil: las luces de cabina suelen atenuarse y la mayor parte de los pasajeros permanece en silencio, la situación idónea para cerrar los ojos y entregarse a los brazos de Morfeo. Si, por el contrario, el vuelo es de día, nos vendrá genial llevar con nosotros un antifaz y unos tapones para los oídos. De esta forma lograremos aislarnos del ruido que nos rodea y poder echar alguna que otra cabezadita.

Aprovechar el entretenimiento abordo

Si algo tiene el que los aviones cada vez cuenten con más alternativas para el ocio durante los viajes, es que nos ayudan a sentir que las horas pasan volando –¡nunca mejor dicho!-. Y es que, si no estamos por la labor de dormir, lo mejor será utilizar el tiempo de manera útil. Con la oferta de entretenimiento abordo individual la variedad de películas, series, música y juegos a la que podremos acceder es infinita. ¿Qué mejor pasatiempo que por fin ver esa película que nos quedamos con ganas de ver en el cine?

Llevar con nosotros un buen libro también será buena idea: en un viaje en avión tendremos todo ese tiempo libre que en nuestro día a día quizás echemos de menos para dedicarle a la lectura. Por otro lado, si somos de los que no desconectan ni en vacaciones, siempre podremos aprovechar y llevarnos nuestro ordenador portátil para avanzar en el trabajo. Hoy en día ya hay muchos aviones que hasta cuentan con wifi. Aunque mucho mejor si descartamos esta opción, ¿no crees?

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