De ruta por la sierra madrileña del Rincón

Aislado en una esquinita del noroeste de Madrid, su entorno natural se ha preservado de manera excepcional y son sus bosques, sendas y pueblos de piedra y pizarra y también su vida tranquila lo que se viene hoy buscando a él.

Después de contemplar de pasada la panorámica del recinto fortificado de Buitrago de Lozoya ­-donde habrá que detenerse al volver- y de dejar atrás la estación de seguimiento de satélites de Gandullas, aparece, unos cuantos kilómetros más allá, Prádena del Rincón, puerta de entrada a la Sierra del Rincón, ese espacio protegido entre el puerto de Somosierra y la sierra de Ayllón que guarda, entre sus joyas naturales, el hayedo más meridional de Europa.

PRÁDENA

Este es el primero de los cinco pequeños pueblos de la sierra, uno toma contacto con lo que va a encontrar en el resto: trazados urbanos condicionados por el clima y la topografía, casas de piedra compactas y abrigadas, calles que desembocan en huertos, prados y cañadas, regueras que conducen el agua desde los manantiales y construcciones típicas de antiguos oficios -potros de herrar, fraguas, chozos, tinaos...-. Todo eso se ve de un vistazo en la localidad, como también el pórtico norte de su iglesia, de los mejores del mudéjar madrileño. Lo que lleva más tiempo es decidirse entre los senderos que parten de ella, pero sirvan como pistas la laguna del Salmoral o el bosquete donde crecen multitud de arces de Montpelier de gran tamaño y magnífico porte, que, en otoño, ofrece un colorido excepcional.

HORCAJUELO DE LA SIERRA

A menos de 4 kilómetros está Horcajuelo de la Sierra, que tiene una iglesia dedicada a San Nicolás de Bari y un museo etnográfico interesante, aunque lo mejor es el paseo por sus calles y callejas, en el que salta a la vista el esfuerzo que han hecho sus vecinos por mantener la uniformidad tradicional de sus viviendas, respetando la tipología y los materiales autóctonos. Y eso se nota para bien.

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MONTEJO DE LA SIERRA

Muy cerca queda este pueblo, el más poblado, y eso que no llega a 400 habitantes, pero prácticamente es la suma del resto. En torno a la Plazuela de los Tres Caños gira su vida urbana y luego tiene elementos curiosos que se ven en las puertas de algunas casas, como los machacaderos, un madero a la puerta de algunas casas que antiguamente servía para machacar el lino, una de las actividades económicas del pueblo, junto a la ganadería. Y además, buenos lugares donde saciar el apetito, primero con unas judías ­-que algún día esperan tener denominación de origen- y después, para rematar, con una buena carne de la zona. Pero en Montejo, lo que se llega buscado, sobre todo, está a diez minutos más o menos del pueblo: su hayedo. Un paraje húmedo copado por las hayas, pero también por bosques de robles y acebos, que se descubre por una senda paralela al curso del Jarama, el río que dibuja frontera con la provincia de Guadalajara, perfecta  para una caminata en familia.

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LA HIRUELA

La Hiruela tiene dos calles adornadas con casas de piedra; donde se juntan se levanta su iglesia. No hay mucho más, y sin embargo, es uno de los pueblos mejor conservados de la región. De lo que anda sobrado es de un entorno natural espectacular para descubrir a pie, especialmente la Dehesa Boyal y el recorrido de 5 kilómetros que pasa por los molinos harineros que pueblan las orillas del río Jarama y descubre en el trayecto un bonito colmenar y una antigua carbonera, además de un buen número de arces y robles centenarios.

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PUEBLA DE LA SIERRA

Aunque haya que ir despacio, el último esfuerzo hay que hacerlo, porque Puebla de la Sierra no solo es el pueblo más aislado, también es bellísimo. Lo merece por su arquitectura tradicional conservada con mimo, por su Valle de los Sueños –un proyecto para disfrutar de la naturaleza a través del arte contemporáneo-, sus bosques de robles centenarios, pero también porque se nota el esfuerzo de sus pocos pero jóvenes vecinos que estaban o han llegado hasta aquí y ahora viven del trabajo rural y de auto gestionarse. Si perderse en esta sierra un fin de semana es un auténtico disfrute, los que lo hacen para siempre es que realmente son unos privilegiados.

NO DEJES DE…

Seguir alguna ruta senderista por el entorno del pueblo de La Hiruela. La más popular es un recorrido de cinco kilómetros que pasa por los molinos harineros situados en las orillas del río Jarama y descubre un bonito colmenar y una antigua carbonera, además de un buen número de arces y robles centenarios, que, en otoño, ofrecen su mejor estampa por el color de sus bosques.

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GUÍA PRÁCTICA

Cómo llegar

Prádena del Rincón, punto de partida de esta ruta por la sierra madrileña, está a 97 kilómetros (algo más de una hora) de Madrid por la A-1. Nada más pasar Buitrago de Lozoya, tomar la M-137 hasta Prádera del Rincón.

Dónde dormir

LA POSADA DE LA PUEBLA [Puebla de la Sierra, laposadadelapuebla.com]. Hotel rural en un edificio de arquitectura tradicional de dos alturas. En la superior ofrece cinco habitaciones con vistas a la sierra; y en la baja, la cafetería y su restaurante de cocina tradicional.

EL BULÍN [Horcajuelo, Prádera y La Hiruela, elbulin.es]. Casas rurales con encanto ubicadas en construcciones típicas serranas adosadas, con capacidades de 2 a 6 plazas. Wifi gratuito y un desayuno de cortesía.

Dónde comer

EL RINCÓN DEL CÁRABO [Horcajuelo, elrincondelcarabo.com]. Cocina de mercado de temporada con tendencias vascofrancesas.

CASA ALDABA [La Hiruela, casaaldaba.com]. Los productos de la comarca -judiones de los huertos de la sierra, caza mayor y carne- son las especialidades de este restaurante cuya carta se adapta a la temporada.

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