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Martinhal, un viaje entre Lisboa y Cascais en clave familiar y de lujo

El eje central del Martinhal son los niños y su sello de identidad es su cuidado club infantil.

by S. Acosta

“Diseñado por y para familias”. Así se presentan los hoteles Martinhal de Portugal y lo cierto es que en cuanto entras en uno de ellos te das cuenta de que ha sido un matrimonio con cuatro hijos el que ha pensado en cada uno de los detalles. Sin renunciar al lujo y a la sofisticación, estos hoteles de cinco estrellas revolucionan el concepto de hotel familiar. ¡Descubre una nueva forma de visitar Lisboa y Cascais con niños!

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Chiado, el corazón de Lisboa

Aunque su andadura comenzó en el Algarve, el éxito de su propuesta ha hecho que Martinhal ya haya llegado al corazón de Lisboa: el barrio de Chiado. En pleno casco antiguo de la capital y en una zona que siempre está de moda, este hotel de cinco de estrellas ocupa un edificio que fue construido en 1855 y que ha sido restaurado para crear un hotel urbano y elegante con 37 apartamentos pensados, de principio a fin, para la comodidad de las familias.

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Cada apartamento, decorado con obras de artistas portugueses y haciendo un guiño al diseño local, está completamente equipado y cuenta con infinidad de detalles para hacer el viaje mucho más cómodo. El servicio de conserjería para bebés ofrece la opción de tener reservado todo el equipamiento necesario: protectores de puertas, orinales, esterilizadores para biberones y calentadores, puertas de seguridad, peldaños para el lavabo, cunas y bañeras de bebé, cremas, pañales, etc. El cuidado en los detalles se traduce en que incluso la selección de productos de baño (cremas, champús y jabones) son específicos para el cuidado de las pieles más delicadas.

El eje central del Martinhal son los niños y su sello de identidad es su cuidado club infantil: con un amplio horario, gratuito y con espacios diferenciados según las edades… ¡hay hasta playstations! Aquí se pueden quedar los niños (a partir de seis meses) atendidos por personal cualificado y con el dominio de varios idiomas en el caso de que los padres quieran explorar  la ciudad en solitario. Al caer la noche cobra sentido el Pyjama Club, bajo una carpa blanca y unos pufs que invitan a la relajación, es el espacio ideado para cuidar a los niños permitiendo a los padres disfrutar del ocio nocturno lisboeta. 

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En cuanto al desayuno hay dos opciones: hacerlo en familia y recibir una cesta en la habitación cada mañana (con artículos de pastelería, fruta, leche, yogur, mermeladas y zumo de naranja) o en a la acogedora cafetería, en la que bajo un techo abovedado y entre paredes de azulejos te da la bienvenida una encantadora BMW Isetta en la que pocos se resisten a montar. La carta del M Bar Family Café (abierta para huéspedes y también público en general) está pensada para picar algo de 9:00 a 19:00 con platos que incluyen desde una infalible tortilla francesa con ensalada hasta un tradicional bacalhau à brás... ¡No faltan tampoco los deliciosos pastéis de nata!

El paraíso de pequeños y mayores en Cascais

Después de unos días de subir y bajar por las empinadas pero siempre apetecibles calles de Lisboa, Cascais se presenta como un edén en el que disfrutar de la tranquilidad de la costa portuguesa. Entre pinares y campos de golf, emerge (bien integrado en el paisaje gracias al trabajo del galardonado arquitecto lisboeta, João Paciencia, y el paisajista Francisco Caldeira Cabral) el hotel de cinco estrellas Martinhal Cascais Family Hotel.

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El complejo tiene 84 habitaciones espaciosas, 12 villas independientes, tres piscinas y un spa que ha sido creado bajo la filosofía del Martinhal: camas son enormes, habitaciones interconectadas, dispositivos de seguridad, mobiliario infantil, todos los pequeños o grandes artículos que puedan necesitar los pequeños de la casa e incluso una oferta en el spa para tratamientos en familia.

El punto fuerte son sus 700 m2 de club infantil (incluido en el precio de alojamiento) donde los niños cuentan con una amplia gama de actividades adaptadas para cada grupo de edad, desde juegos en la piscina exclusiva del recinto hasta show cooking infantiles. Dentro de este mismo espacio, al que solo tienen acceso los padres que hayan dejado allí a sus hijos mediante tarjetas y puertas de seguridad, el club cuenta con una habitación adaptada y personal especializado solo para bebés. Además de este espacio supervisado, el resort cuenta con 2.300 m2 cuadrados de áreas de juego y zonas ajardinadas para los “pequeños clientes”.

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El apartado de “comida para bebés” y las vajillas infantiles están presentes en los distintos restaurantes con los que cuenta el hotel pero la oferta es totalmente diferente. Comida más informal en el Mbar, el restaurante de ambiente familiar que se encuentra en la planta alta del Kids Club, y platos típicos portugueses en O Terraço, un restaurante que incluye un acogedor rinconcito con juegos y monitores dispuestos a entretener a los más pequeños el tiempo que se alargue la sobremesa y es que otro de los conceptos del hotel es poner todas las facilidades a los padres para que puedan disfrutar de tiempo en pareja. Una coctelería, que incluye bebidas creativas para niños, y el bar de la piscina con un batidos y helados caseros que cambian cada día completan una experiencia a la que ni niños ni mayores querrán poner fin.

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