Las cinco estrellas naturales de Croacia

Lagos salpicados de cascadas y un rico cromatismo, montañas vertiginosas que se asoman al mar y densos bosques donde habitan inquilinos como el oso pardo y el lince boreal son la esencia pura que embellece el lado más salvaje del país.

by hola.com Más allá de los atractivos turísticos de la bellísima costa nororiental del Adriático se extiende la Croacia más íntima y auténtica. Aquella donde la naturaleza alcanza proporciones épicas, dando a este país balcánico con forma parecida a un bumerán un secreto tan salvaje como digno de ser descubierto. Y es que posee algunos de los escenarios naturales más brillantes de nuestro continente.

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Y para muestra bien vale un botón, eso sí de turquesas y esmeraldas. Porque los dieciséis lagos de Plitvice, en Lika, región situada en la zona central del país, cerca de la frontera con Bosnia-Herzegovina, crean un collar de aguas de intenso cromatismo gracias a la abundancia de minerales del terreno calizo sobre el que discurre el río Korana. Los lagos están conectados a través de un centenar de cascadas tan hermosas como únicas en sus filigranas de caída. Hebras de agua despeñándose en pequeñas lagunas creadas por las rocas de travertino y toba calcárea que, continuamente en formación, van poniendo barreras a la circulación del agua de una manera natural.

Sobre las lagunas, las pasarelas de madera acercan hasta el estruendo mismo de las cortinas de agua. Mientras que los senderos, que rodean los lagos, invitan a caminar hasta el último rincón del parque nacional en busca de los mejores reflejos de los extensos bosques que los contornean. Viejas hayas y oscuros abetos sirven de escondite forestado para sus habitantes más exclusivos: osos pardos, lobos y nutrias. Éste, que es el parque nacional más antiguo del país, declarado también Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, es el mayor punto de interés natural de Croacia. Cada verano, miles de visitantes caminan diariamente por sus sendas, disfrutan de la tranquilidad de navegar sobre su lago principal, el Kozjak, a bordo de ecológicos botes eléctricos o recorren el perímetro longitudinal de los lagos sentados cómodamente en los autobuses-trenes del parque que circulan continuamente por una única ruta.

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Con los ojos puestos en los paisajes kársticos y si no podemos resistirnos a la influencia mediterránea, nada mejor que dirigirnos a las tierras meridionales de Dalmacia. Ya que junta a la costa adriática, en las cercanías de la histórica ciudad de Sibenik, se ubica el Parque Nacional Krka.

De nuevo, la disolución de la caliza es la causante de que el río que da nombre al parque talle un paisaje donde el agua se hace la protagonista por méritos propios. En este caso se lleva todas las miradas la espectacular cascada Skradinski, a la que asoman privilegiados miradores para no dejarse ninguno de sus recovecos sin admirar.

Otro de los puntos de atracción del parque es la isla Visovac que, en el centro del lago de idéntico nombre, surge coronada por un monasterio franciscano. Recorriendo su iglesia y los admirados tesoros de su museo se conoce la apegada cultura agrícola mediterránea que rodea al enclave y el gran interés que el lugar ha causado en el hombre desde tiempos prehistóricos.

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La huella contemporánea de los habitantes de la región también ha quedado junto a la cascada Skradinski en forma de molinos, visitables gracias a la excelente rehabilitación hecha de estas construcciones populares del siglo XIX que trituraron fibras y cereales impulsando sus ingenios a fuerza de agua. No obstante, son los vestigios de la central hidroeléctrica de Miljacka, que llegó a ser la planta de energía hídrica más potente de nuestro continente a comienzos del siglo XX y la primera establecida en el este europeo, uno de los más singulares patrimonios históricos industriales de Europa. No solo porque diseñada por el ingeniero oriundo Nikola Tesla empezó a funcionar en agosto del 1895, apenas dos días después de que lo hiciera la central eléctrica construida junto a las cataratas del Niágara, sino porque ésta fue diseñada siguiendo el modelo creado por el croata.

Sin perder de vista la orilla adriática, nuestro próximo destino son las montañas Velebit. En su zona meridional, el Parque Nacional de Paklenica es un sueño para la escalada y el montañismo. No es para menos pues a través de dos profundos cañones, Velika y Mala, se accede caminando a abruptos paredones como el Anika, donde se dan cita en competiciones internacionales los mejores escaladores del mundo. Laderas arriba queda el reino de la montaña, en el que buitres leonados y águilas reales sobrevuelan los antiguos pastos y cabañas estivales utilizados por los vecinos que viven en los pueblos a orillas del Adriático.

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La vertiente más ruda de las montañas Velebit queda más al norte protegida como el Parque Nacional de Sverjerni Velebit , el más joven de los espacios protegidos croatas. Es un laberinto de roca contorneado por densos hayedos-abetales donde los osos pardos deambulan en reino propio. Las cumbres a merced de la nieve y la fuerza imparable del viento bura, que hace descender las temperaturas drásticamente, son un laberinto de roca calcárea. Su ambiente es extremo y de exclusivos habitantes naturales, ya que es territorio donde apenas se conserva el agua pues es absorbida por la roca como una esponja. Desde sus alturas, las vistas del Adriático y las numerosas islas que contornean la costa croata cortan el aliento.

No menor será la impresión si recorriendo el Parque Nacional de Risnjak, en la frontera con Eslovenia, nos encontramos con uno de los abundantes linces que recorren sus densos bosques. A la sombra del monte del que el parque toma nombre nace el río Kupa de un enorme manantial subterráneo, creando una laguna de belleza tan misteriosa a nivel natural como cristalinas son sus azuladas aguas.

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GUÍA PRÁCTICA

Cómo llegar
Lufthansa dispone, vía Munich o Frankfurt, de varios vuelos diarios que conectan con Zagreb, la capital croata.

Donde dormir
En los accesos al Parque Nacional de Plitvice se encuentran cuatro hoteles (Jezero, Plitvice, Bellevue y Grabovac), aunque solo dos permanecen abiertos durante los meses invernales. Además existen dos áreas de acampada con bungalows. En el pueblo de Korana existen agradables alojamientos rurales (www.sobe-plitvice.com). Sibenik a orillas del Adriático es la ciudad de referencia en el Parque Nacional Krka, donde se encuentra el hotel Jadran. En el pueblo de Krasno se halla el centro de visitantes del Parque Nacional Svejerni Velebit y se localiza la pensión Jure. Con vistas al Parque Nacional Risjnak, la pensión Risnjak es la base perfecta para adentrarse en dicho espacio protegido.

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Turismo de Croacia

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