Un plató natural de cine

Decía el poeta José Ángel Valente del Cabo de Gata-Níjar que “es un espacio donde la naturaleza parece reconocerse a sí misma y donde el hombre puede, a su vez, reconocerse en ella”. Pocas palabras habrían definido mejor este ecosistema, en la encrucijada de calas recónditas, cortijadas y plácidos pueblos de pescadores que se descubren de la mano de una luz y un silencio inigualables.

by hola.com

La primera vez que se deja vagar la mirada por la agreste fisonomía del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, una suerte de déjà vu asalta el cerebro. En realidad, esta regresión paisajística es normal si se tiene en cuenta que desde hace algunas décadas en él se han rodado series de televisión, anuncios, videoclips y numerosas películas españolas y extranjeras. ¿Qué habría sido de Peter O’Toole, que encarnó a Lawrence de Arabia, sin la playa de los Genoveses, o el agente 007 de Nunca digas nunca jamás sin Los Escullos?

Aunque reencontrarse con los escenarios cinematográficos de Cabo de Gata-Níjar es un aliciente más que suficiente para hacer una escapada, su verdadero tesoro, ése por el que merece la pena invertir una buena caminata por sus polvorientos caminos bajo el sol –como los cinco kilómetros que separan la Isleta del Moro y la Majada Redonda, un espectacular cráter volcánico-, es su atrezzo natural. Un peaje mínimo si se tiene en cuenta que, al final, siempre espera un pedazo de paraíso en forma de cala donde refrescarse: cala Chica, Las Negras, Rodalquilar...

Y es que en la extrema belleza de las 37.000 hectáreas protegidas del Cabo de Gata-Níjar vive uno de los ecosistemas más virginales de la Península. Un legado medioambiental especialmente rico en sus fondos marinos –entre los más valiosos del Mediterráneo-, donde habitan más de 1.300 especies animales y 300 vegetales. Para comprobarlo, la playa de Mónsul es el destino. Los amantes del buceo saben que bajo sus aguas les aguarda uno de los espectáculos naturales más hermosos: la danza de las praderas de posidonia. ¿De nuevo un déjà vu con Sean Connery como protagonista en Mónsul? Sí, por algo se grabaron aquí algunas escenas de Indiana Jones y la última cruzada.

Aunque para claudicar para siempre ante este singular espacio nada como detenerse en el mirador de Las Sirenas. Desde ahí, donde se yergue el faro del Cabo de Gata, el punto más suroriental de la Península Ibérica, el silencio y la luz se convierten en dos anfitriones de excepción que fraguan un embrujo único, como este pedazo de tierra volcánica entre el cielo y el mar.

GUÍA PRÁCTICA

Dónde dormir
En Agua Amarga, El Cortijo de Los Malenos ofrece tranquilidad y un emplazamiento envidiable a poca distancia de la playa. La decoración de sus diez habitaciones dobles transpiran regusto nijereño y un toque rústico. Cala Chica, en Níjar, es un sencillo hotel en el pintoresco pueblo de pescadores de Las Negras. En San José, destaca el Hotel Doña Pakyta, una antigua cortijada con apenas 13 habitaciones.

Gastronomía
Con un mar como el que abraza no es extraño que la gastronomía nijareña tenga en sus frutos los principales protagonistas. Así, priman platos como el caldo quemao o la cuajadera, sin olvidar los gurullos o las simples pero exquisitas patatas a lo pobre. En Rodalquilar la Posada El Ajillo ofrece recetas tradicionales. Otra referencia para los gourmets es el restaurante del Cortijo El Sotillo, donde las migas y el cocido de trigo son toda una institución. En el restaurante Morales, en La Almadraba de Monteleva (Tel. 950 37 01 03), se pueden saborear algunos de los mejores pescados de la zona, como el gallopedro.

No te pierdas
El entramado de atalayas –la de Los lobos o la de la Mesa de Roldán- y los pequeños baluartes, como el de San Felipe o el de San Ramón, que hoy son uno de los ineludibles exponentes del freno a los piratas berebiscos en este Caribe corsario a la española y que regalan espectaculares panorámicas sobre el Mediterráneo. Más hacia el interior, el desierto de Tabernas, donde un par de poblados utilizados como atracción turística, recuerdan el que llegó a ser paraíso del spaghetti western, donde se rodaron películas tan míticas como El bueno, el feo y el malo, que trajo a Almería a Sergio Leone y a Clint Eastwood.

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Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar

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