Djerba, la inspiración de Homero

La pequeña isla de Djerba, situada en el golfo de Gabés, al sur de Túnez, es un paraíso de calma y paisajes de milenaria belleza y, según la leyenda, sirvió de inspiración a Homero para su épica Odisea. Aquí se respira la fragancia mediterránea, mientras su alma tranquila y sus playas de fina arena tostada conviven con un enorme legado histórico del que dan fe sus más de cuatrocientos yacimientos arqueológicos.

by hola.com Escribe Homero en su Odisea que huyendo Ulises del canto de las sirenas dio con una isla de extraña belleza y delicados frutos: la isla de los lotófagos. Todos los marineros probaron este fruto embriagador –que bien podía ser el dátil- y todos perdieron la memoria, solo Ulises decidió no comer y con ello salvar a sus hombres de la amnesia y continuar la historia. Los que no han perdido la memoria son los habitantes de Djerba, que cuentan con orgullo este pasaje literario y embrujan al viajero con su amabilidad centenaria.

Uno de los mayores atractivos de la isla es su encalada capital, Houmt Souk, un encantador enclave cargado de historia, que cuenta con una medina y varios zocos donde callejear sin rumbo, tres mezquitas y, al norte, sobre la costa, la fortaleza de El Kebir, originaria del siglo XIII y que sucesivamente sirvió de guarnición a árabes, españoles y turcos.

Es un lugar perfecto para hacer compras, desconectar en un café o sentarse a comer en cualquiera de sus restaurantes de pescado. El puerto está lleno de ellos y el ajetreo de los pescadores llama poderosamente la atención del viajero occidental.
Djerba tambiés es conocida como “la isla de las cien mezquitas” que, aunque exentas de opulencias y ostentaciones, son, en su sencillez, una delicada muestra del Islam mediterráneo.

A diez kilómetros de la capital de la isla y rodeada de palmeras se encuentra otro lugar imprescindible, Guellala, famoso por su colorista cerámica artesanal. Parada ineludible en Djerba es la sinagoga de La Ghirba, situada en el centro de la isla, en Er Riadh. El templo habla de la rica herencia judía de la isla que se remonta al año 586 a.C., justo después de la destrucción del templo del rey Salomón. El interior de la mezquita, convertida cada mes de mayo en la Jerusalén de África, es un rico enrejado de vidrieras y azulejos, un reducto de paz donde no faltan las ardillas saltando entre candelabros o los fieles rezando en penumbra. La ciudad bíblica de Er Riadh es además perfecta para el paseo, repleta de callejuelas de adoquín y pequeños patios llenos de flores.

Otra opción que no hay que perderse son los mercadillos. En Djerba son adictivos. Conviene visitar el de Midoum, los viernes por la mañana y el de Houmt Souk, los lunes por la mañana. Aunque las alfombras son su principal reclamo, no faltan interesantes piezas de joyería, predominan el ámbar, y prendas de cuero.

Otra estupenda forma de descubrir lo mejor de la isla es hacer una ruta por sus playas. Desde las exquisitas extensiones de Sidi Bakour hasta cualquiera que sorprenda en el horizonte. La isla es pequeña y plana, de modo que la bicicleta puede ser una buena aliada. Otra opción interesante es hacer un recorrido en camello, el ajetreo es mayor, pero la experiencia vale la pena. El aire huele a jazmín y el cielo parece acariciar con especial ternura los suaves contornos de Djerba.

GUIA PRÁCTICA

Cómo llegar
Tunisair vuela desde Madrid y Barcelona a Túnez capital con precios en algunas temporadas a partir de 170 €. Desde aquí hay vuelos que enlazan con Houmt Souk, capital de la isla, donde se encuentra el aeropuerto.

Cómo moverse
La mayor parte de los hoteles de la isla ofrecen excursiones en vehículos todoterreno por la isla. El taxi –y también los louages o taxis compartidos-, la bicicleta y los paseos en camello son otras opciones.

Dónde dormir
En Dar Dhiafa, un encantador hotel que ha conseguido mantener todo el encanto de la antigua arquitectura tunecina. Sus pintorescas habitaciones se reparten en un laberinto de patios y callejas, y en sus habitaciones cuelgan tapices bereberes. También en el Yadis Djerba Golf Thalassa Spa Hotel, un lujoso complejo hotelero en una de las playas más bellas de la isla donde no falta campo de golf y spa. Otra opción es el hotel Djerba Erriadh, una antigua posada de caravanas con un aromático patio que guarda toda la esencia de Túnez.

Dónde comer
En El Farida, en Sidi Mahrez, el más lujoso y clásico de la isla, donde se sirve una excelente cocina tradicional. En Houmt Souk, el restaurante Horoun, cuya especialidad es el pescado. Guestile, en Midoun, es perfecto para una comida informal a base de pescado y cuscús. No hay que irse de la isla sin visitar en Houmt Souk el Café Les Arcades, un clásico que abre 24 horas y ofrece la mejor postal de la vida local: tunecinos fumando pipas de agua y jugando al backgammon.

No te pierdas
Una visita a la ciudad de Ajim, en la zona conocida como Tataouine, lugar elegido por George Lucas para rodar alguna de las más memorables escenas de La Guerra de las Galaxias. Los oníricos escenarios todavía son reconocibles. La entrada a la aldea es libre, pero hay guardias a los que es aconsejable dar propina.

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