Navega por los ‘fiordos’ del Duero

Apura tus últimos días de vacaciones en uno de los espacios más agrestes y fascinantes de la península. La raya entre España y Portugal es una constante sorpresa visual.

by hola.com

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Dijo Miguel de Unamuno cuando viajó por estos lares que los Arribes del Duero eran “uno de los paisajes más bellos e impresionantes de España”. Y no le faltaba razón. Así es este escarpado cañón tallado sobre la roca granítica de casi un centenar de kilómetros, vigilado por buitres y todo tipo de aves rapaces, en la raya entre España y Portugal. Lo más recomendable en este escenario de la comarca de Sayago es apuntarse a alguno de los cruceros fluviales por el río que los españoles llaman Duero y los portugueses Douro para descubrir uno de los espacios más agrestes y fascinantes de la Península Ibérica, un corredor fluvial entre altas paredes de granito que lo encañonan y lo convierten en un constante espectáculo visual.

Hoy este cañón granítico, que pasa por ser el más extenso y profundo de toda la península Ibérica, ya no es paso de contrabandistas como lo fue en épocas pasadas, pero es especialmente recomendable para los que quieran alejarse del mundanal ruido y perderse en soledad.

Poco tiene que ver este paisaje con la inmensa llanura que define las tierras castellanas, aquí la sorpresa salta a cada paso. En esta zona que comparten el oeste de las provincias de Zamora y Salamanca y alrededor de estos ‘fiordos’ que forma el Duero entre los dos países podrás descubrir todo un crisol de poblaciones fronterizas, algunas perdidas y casi deshabitadas, marcadas por el tipismo, la artesanía y la historia, con una gastronomía propia y una amplísima oferta de actividades al aire libre alrededor del parque natural.

Una de las mejores maneras de conocer la zona es entrar en contacto con el río, el gran protagonista de todo el recorrido, y para ello nada mejor que acercarse hasta el puente de Pino de Oro, un largo viaducto elevado a 90 metros de altura, construido en 1914, que aun hoy sigue sorprendiendo por su atrevimiento constructivo y su desafío a las alturas. Como imprescindible resulta contemplar el Pozo de los Humos, donde el río Uces se precipita desde gran altura formando una especie de humareda, preferentemente los días de fuerte viento, cuando sus aguas caen al vacío. Un motivo que justifica por sí mismo el viaje.

Entre los numerosos lugares que merecen una visita en los Arribes del Duero: Villardiegua, aunque sólo sea para descubrir a su "mula de piedra", un verraco de granito de la Edad de Hierro colocado junto a la iglesia parroquial. Y, a la salida de Fariza, la ermita de la Virgen del Castillo, donde el primer domingo de junio tiene lugar la vistosa procesión de Los Pendones o Los Viriatos, pendones de siete metros y setenta kilos de peso. Fermoselle, rodeada de olivos y viñedos que bajan en bancales hasta el río, es uno de los puntos más encantadores de todo el viaje, con su apretado caserío y sus estrechas calles donde hay que llegar para saborear sus sabrosos asados.

Y quedan aún muchos otros rincones, como Aldeadávila de la Ribera, con su iglesia de San Salvador y numerosos caserones, y, a seis kilómetros del pueblo, el Picón de Felipe, uno de los más famosos balcones sobre la zona. Tesoros escondidos en estos auténticos fiordos que esconden las tierras castellanas.

Cruceros fluviales:

La Barca de Vilvestre
Teléfono: +34 923 52 46 23

Crucero Europarques Hispano-Lusos
Teléfono: 980 55 75 57

El Corazón de las Arribes
Teléfono: +34 627 63 73 49

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