botox-dolor-de-cabeza-migrana-1

Un estudio español confirma que el bótox puede ayudar a tratar la migraña

La toxina botulínica, uno de los tratamientos más famosos en medicina estética, también se ha revelado muy eficaz para la migraña. Cuanto antes se administre el tratamiento, mejor evolución tendrán los pacientes.

by hola.com

La toxina botulínica, también conocida por el nombre comercial ‘Botox®’, ya se ha generalizado como uno de los tratamientos con mayor evidencia para la migraña crónica. Es lo que se ha desprendido de un estudio presentado por la Sociedad Española de Neurología (SEN) y en el que han participado 13 centros españoles. Los autores de la investigación recuerdan que las posibilidades de que la toxina botulínica obtenga un buen resultado aumentan cuanto menos tiempo pasa entre el momento en que se cronifica la migraña y el inicio del tratamiento. 

Lee: Cómo saber si es un dolor de cabeza o algo más grave 

¿Qué es la migraña?

La migraña es un dolor de cabeza muy fuerte e invalidante que suele aparecer asociado a náuseas, vómitos, fotofobia (intolerancia a la luz) y sonofobia (aversión al sonido). También suele provocar pérdida de apetito.  No se sabe con certeza cuáles son los mecanismos que desencadenan este proceso de dolor, aunque sí se relaciona con la vasodilatación de los vasos meníngeos y la secreción de moléculas inflamatorias llamadas algógenas. Estas moléculas estimulan las fibras sensitivas del nervio trigémino, responsables de los influjos dolorosos y que inervan la pared de los vasos meníngeos, reforzando así la vasodilatación. De ahí la eficacia de ciertos tratamientos ante una crisis (como los AINEs o los triptanes), que disminuyen la secreción de moléculas inflamatorias y que desempeñan un papel vasoconstrictor. 

Esta enfermedad se considera infradiagnosticada e infratratada, ya que la mayoría de los pacientes no acuden al médico y muchos se automedican. De hecho, según datos de la SEN, al menos un 25 por ciento de los pacientes no han consultado nunca su dolencia con el médico y podrían existir más de un 40 por ciento de pacientes sin diagnosticar. Sin embargo, las nuevas medicaciones pueden ayudar a que los pacientes que la sufren puedan llevar una vida menos incapacitante ya que esta enfermedad neurológica produce una merma considerable en la calidad de vida de los pacientes. Más de un 70 por ciento de ellos presentan una discapacidad grave y un 14 por ciento una discapacidad moderada. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera a la migraña como la segunda enfermedad neurológica más discapacitante.

Lee: Dolor de cabeza: cuándo ir al médico

Bótox® como tratamiento

La eficacia de la toxina botulínica tipo A para combatir la migraña fue descubierto por casualidad cuando se usaba para otros procedimientos. Se vio que los pacientes que además sufrían migraña ésta reducía su intensidad cuando se les aplicaba bótox®. Más adelante se empezaron a realizar estudios y se observó que, efectivamente, podía tratarse de un tratamiento contra este tipo de cefalea. El porqué consigue combatirla no se sabe con certeza pero se cree que se produce una desensibilización, es decir, el dolor no se perpetúa y se consigue controlar. Esta investigación española lo ha constatado.

 "Aunque se han realizado diversos estudios sobre su eficacia en el ámbito internacional, queríamos evaluar la efectividad de la toxina botulínica en el contexto clínico español, comprobar qué tipos de pacientes son los que obtienen mejores resultados con este tratamiento y cómo podríamos ayudarles a disminuir la discapacidad que provoca esta enfermedad”, señala la doctora Patricia Pozo Rosich, coordinadora del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología. Para ello, durante 12 meses, se registraron los días de dolor de cabeza, la intensidad, la medicación sintomática administrada, las visitas a urgencias y los días de discapacidad que experimentaron los pacientes que comenzaron su tratamiento con toxina botulínica.

Del estudio se desprende que más del 66 por ciento de los pacientes responden positivamente al tratamiento en los primeros tres meses y que, tras un año de tratamiento, casi el 80 por ciento de los pacientes con migraña crónica muestran más de un 50 por ciento de reducción en el número de dolores de cabeza por mes. En todos estos casos, se produjo una reducción de los dolores de cabeza por mes, de su intensidad y de la utilización de tratamientos y medicación complementaria.

botox-dolor-de-cabeza-migranaVER GALERÍA

Lee: Alimentos que te dan dolor de cabeza 

¿Cómo se administra?

La toxina botulínica se administra de forma subcutánea o intramuscular con una aguja muy pequeña y en diversos puntos pericraneales. “Normalmente se realiza cada tres meses. En algunos pacientes puede llegar a utilizarse en monoterapia, es decir como único tratamiento preventivo. No obstante otros pacientes siguen requiriendo asociarlo con otro tipo de tratamientos preventivos”, explica la doctora Patricia Pozo Rosich.

“El estudio demuestra que ya se produce un cambio en la frecuencia y gravedad de los dolores de cabeza justo después de la primera dosis de toxina botulínica y que la mejoría continúa en las siguientes. Además, continuar el tratamiento hace aumentar el porcentaje de pacientes que muestran una excelente respuesta al mismo: de casi un 20 por ciento en los primeros tres meses a casi el 30 por ciento al año. Por eso, estos resultados muestran la importancia de continuar el tratamiento con toxina botulínica más allá de la primera dosis, incluso cuando no sea inicialmente extraordinariamente efectiva”.

Asimismo, continuar con el tratamiento no solo hace que disminuya gradualmente el uso de otros medicamentos, sino también los días de discapacidad, las visitas a urgencias o los posibles efectos adversos, lo que sugiere que la exposición continua mejora la tolerabilidad.

La importancia de un abordaje temprano

Según los autores del estudio, las posibilidades de que este tratamiento sea eficaz aumentan cuanto menos tiempo pasa entre el momento en que se cronifica la migraña y el inicio del tratamiento. Así, los pacientes que llevan menos tiempo sufriendo esta enfermedad, los que manifiestan menos días de discapacidad por mes y un dolor de cabeza más leve, tienen más oportunidades de responder de forma positiva al tratamiento con toxina botulínica.

“Comenzar el tratamiento con toxina botulínica en el primer año después del diagnóstico de migraña crónica aumenta las posibilidades de que los pacientes tengan una respuesta óptima al mismo. Por esa razón, es necesario subrayar la importancia de reducir el tiempo entre el diagnóstico de migraña crónica y el inicio del tratamiento. Sobre todo si tenemos en cuenta que, en España, al menos un 25 por ciento de los pacientes que sufren de migraña nunca ha consultado su dolencia con el médico”, destaca la doctora Patricia Pozo Rosich.

Lee: Migraña, ¿cómo afrontarlo?

Más sobre: