Si quieres una vida más plena y feliz, cambia de hábitos y confía más en ti

Te damos algunas ideas para que puedas organizar mejor tu día a día así como para que aprendas a practicar el autocontrol y la serenidad que te ayuden tener más confianza y a vivir más feliz y con más plenitud.

Aprender a confianzar en uno mismo para vivir con más plenitud no es algo que que se consiga de hoy para mañana. Hay que trabajarlo y, diariamente, mejorar nuestro juego interior para enviarnos mensajes positivos y no vivir con pesimismo. Todo ello nos ayudará a subir nuestra autoestima y, esta, a su vez, hará que nos enfrentemos a las adversidades con más seguridad y podamos vencer nuestros miedos. El problema es que si desde pequeños nos lanzaron creencias limitantes o negativas o si nosotros seguimos pensando que las cosas no nos saldrán bien, el cerebro se lo cree y no se esfuerza para superarse. Pero esto puede cambiar.

"Nuestra memoria a largo plazo tiene una capacidad inmensa para almacenar palabras, aunque no las usemos. La de corto plazo, en cambio, tiene más limitaciones. Un truco para que acudan a nuestra mente mensajes positivos, que probablemente tengamos enterrados  en nuestra memoria a largo plazo, es escribirlos y repetirlos. Por ejemplo, podemos utilizar expresiones como calma, tu puedes; lo estás haciendo muy bien; serénate no tiene importancia, lo solucionarás, puedes con ello...". Si además de escribirlo lo repetimos, poco a poco las retendremos en nuestra memoria a corto plazo y perderemos muchos miedos", señala la psicóloga Patricia Ramirez, conferenciante y autora del libro Si salieras a vivir (Ed. Grijalbo). 

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Estos otros trucos pueden ayudarte a ganar más confianza, seguridad y a planificarte mejor para vivir con más plenitud, serenidad y ser más feliz. Y recuerda, tan solo necesitarás 66 días para cambiar un hábito: 

Toma decisiones. Si en algún momento nos vemos indecisos y no sabemos hacia donde tirar es aconsejable escribir en hojas distintas cada decisión y anotar en ellas las ventajas y los inconvenientes. "La decisión que más nos conviene es, quizá, la que tiene más ventajas. Pero también tenemos que aceptar que tendremos que renunciar a algo. No existe la decisión perfecta. Y si nos equivocamos, ya lo arreglaremos después. Es bueno ser valiente, aunque no temerario", recomienda la psicóloga. 

Practica el autocontrol. Si no tenemos el control sobre nuestra vida y nuestras decisiones, sentiremos que estamos navegando a la deriva y podemos perder la confianza. Puedes practicar la regla de los 10. Es decir, cuando desees algo, espera diez minutos. "Estamos programados para conseguir el objeto de nuestro deseo de inmediato porque así lo hacían nuestros antepasados cuando cazaban. Sin embargo, ahora no es necesario actuar sin pensar. Podemos decirnos que sí nos comeremos ese dulce, pero que lo haremos al cabo de 10 minutos. De esta manera, el cerebro lo interpretará como un objetivo a largo plazo y nos dará un respiro", indica Ramírez. 

Sé más autocompasivo. Debemos ser menos exigentes con nostros mismos. Eso no quiere decir que no nos esforcemos, sino que debemos aceptar que podemos equivocarnos y que, de los errores, se aprende. No hay que sobrevalorarlos sino relativizar y utilizar el sentido del humor. Todo ello nos ayudará a tener más confianza y vivir de una forma más satisfactoria. 

Planifícate. Es esencial para disfrutar de una vida más plena y ser más feliz. "El tiempo es oro y hay que aprender a organizarse bien para aprovecharlo. Llevar una agenda y aprender a separar lo importante de lo que puede esperar te ayudará", señala Patricia Ramírez. También hay que poner límites a las actividades para poder organizarnos bien y saber cuánto tiempo requiere cada tarrea sin ser demasiado optimistas. 

Delega. Tan importante como planificarse es aprender a delegar en otros algunas de nuestras tareas. "Por ejemplo, puedes destinar una parte del dinero a que otra persona haga la plancha o ayude con la casa", señala la psicóloga. Pero no hay que sentirse culpable por ello. También podemos enseñar a nuestros hijos a que desempeñen determinados trabajos que puedan ahorrarte tiempo a ti y, al mismo tiempo que lo realizan, mostrarles el valor de recibir una compensación por su esfuerzo. Una ensañanza que les valdrá cuando sean adultos.  

Perfeccionismo, no gracias. Quizá no sea necesario leer dos veces un artículo ni revisar tres un contrato. "Es uno de los defectos más sobrevalorados. Hay que hacer las cosas bien, pero también hay que saber ponerse límites. A veces es peor el tiempo que se dedica revisando una y otra vez que tener un posible error, y subsanarlo. El problema es que el perfeccionismo nos refuerza porque hacemos las cosas bien, pero nos acostumbramos a trabajar a un nivel de detalle que los demás no perciben y nos roba tiempo para hacer otras cosas", recuerda la especialista. 

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Ponle cara a la ansiedad. El estrés, el nerviosismo, o la ansiedad son normales e, incluso, nos ayudan a actuar. Pero mantenido en el tiempo puede dañar la salud. Si nos limita y nos impide realizar aquellas actividades que deseamos, repercutirá en nuestra calidad de vida. Por eso, hay que ponerle cara a la ansiedad. "No nos estresa nuestra madre, los colegas de trabajo, una determinada situación. Somos nosotros los que nos estresamos. Hay que cambiar el diálogo interior y relativizar lo que nos produce ansiedad. Por ejemplo, antes de salir a hablar en público, podemos permitirnos ponernos ansiosos unos minutos, pero no más. Puede ser interesante dibujar un retrato de cómo nos imaginamos nuestra ansiedad. Ponerle cara. Y dialogar con ella y convertirla en nuestra amiga". 

Acepta y da carpetazo a las preocupaciones. Tal como señala Ramírez en su libro, no se puede pasar de la ansiedad. Pero sí de los agobios, preocupaciones y los miedos que no dependen de nosotros. "El futuro no es controlable y le dedicamos mucho tiempo mental. Le damos veinte mil vueltas a ideas que no van a suceder. Este tipo de preocupaciones suponen alrededor del 90% del desgaste mental y roban energía sin necesidad", señala. Lo mejor es pasar, dar carpetazo y cuando aparezcan estos intrusos mentales podemos decirnos: ya conozco este miedo y no argumentarlo más. Centrarnos en el ahora y distanciarnos de aquello que nos produce preocupación.  

Duerme bien. Dormir es esencial para sentirnos mejor al día siguiente pero también para tener más autocontrol. Las personas que sufren problemas de insomnio o no dedican las horas suficientes al sueño pueden tener problemas de impulsividad para tomar decisiones y su humor puede ser más irascible. Esto ocurre porque mientras dormimos nuestro cerebro se repara. Si no lo hacemos pueden fallar los neurotransmisores encargados de regular nuestras emociones. Para mejorar la higiene del sueño debemos practicar rutinas que nos relajen antes de dormir, como por ejemplo: darnos una ducha, cenar tranquilamente, ver una serie que nos guste, leer y no contestar emails ni realizar tareas que nos puedan estresar o activar. 

Medita. Las técnicas de relajación o meditación pueden ayudarte a controlar mejor tus impulsos, a serenarte, a ganar confianza y a vivir una vida más plena. Antes de irte a dormir, puedes respirar unos minutos profundamente o, simplemente, dedicar un tiempo a agradecer. 

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