Un tipo de lentillas para niños detiene la progresión de la miopía

Uno de los objetivos de oftalmólogos y optometristas es detener la progresión de la miopía en edades muy tempranas. En la actualidad, los niños cuentan con lentillas bifocales blandas de un solo uso que han demostrado científicamente ser las más efectivas para detener este problema ocular.

La miopía es un defecto visual causado por una falta de simetría en la forma del globo ocular. El ojo crece demasiado, las diferentes capas se separan y esto dificulta que se puedan ver bien los objetos distantes. Aún no se tienen datos concluyentes que puedan explicar la causa de esta patología ni tampoco el aumento de su prevalencia. "Pero sí estamos viendo que cada vez se manifiesta en edades más tempranas. El uso de dispositivos móviles así como las pantallas de ordenador o televisores pueden tener parte de culpa. Y es que está demostrado que una realización de actividades en visión cercana aumenta la probabilidad de sufrir este problema. Asimismo, la menor exposición a la luz exterior y cuanto más tiempo pasen los niños bajo la luz artificial, más fácil será que desarrollen miopía", indica el doctor José Manuel González Méijome, Optometrista y Catedrático en la Universidade do Minho (Portugal).

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Es esencial detectar y tratar precozmente estas afecciones oculares para detener su progresión. Y es que, "tener miopía a edades tempranas, así como cualquier otro problema de visión, puede afectar al desarrollo cognitivo y emocional de los pequeños así como a su aprendizaje. De hecho, es una de las causas más frecuentes de fracaso escolar", alerta el doctor Emilio Juárez, director médico del Instituto Oftalmológico Tres Torres (IOTT).

Para saber si un niño es miope basta con observarle. "Aunque se recomienda que a partir de los dos años se concierte una primera visita al oftalmólogo, si se observa que el pequeño se acerca mucho a las cosas (sus juguetes, cuentos, televisión...) conviene que se adelante (si es muy pequeño) o no se retrase. Sobre todo, si uno o los dos progenitores tienen miopía", explica el doctor Juárez. En ese caso, el riesgo se multiplica por tres y por seis respectivamente. Y, sobre todo, el de padecer un tipo de miopía, la genética, que puede alcanzar dioptrías muy altas. En estos casos, la probabilidad de sufrir complicaciones en la edad adulta como glaucoma o cataratas y ceguera aumenta.

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Tratamiento para la miopía infantil

En los últimos años, se está apostando por el uso de lentes de contacto, en vez de gafas, para solucionar este problema. "Hemos visto que los beneficios son mayores cuando se usan lentes de contacto y, en especial, las nuevas lentillas bifocales, que son las más efectivas para detener la progresión. En primer lugar, se corrige la visión periférica, además, puede haber chavales que tengan varias dioptrías en un ojo y en el otro ninguna. Tratarlo con gafas es más difícil", señala el director de OITT.

Aunque sorprenda, usar lentillas en menores no conlleva más riesgos. "Los niños las toleran muy bien y la probabilidad de que se produzca una lesión grave es menor en los más pequeños", asegura el especialista en optometría, uno de los autores de un estudio internacional en el que se ha comprobado la eficacia de las lentes bifocales MiSight, de CooperVision.

En el estudio, de hecho, han participado chavales de entre 8 y 15 años de edad y, según el experto, a las pocas semanas eran capaces de ponérselas y quitárselas sin la ayuda de un adulto. Además, estas lentillas son de un solo uso, con lo que el riesgo de contaminación es muy reducido. Por otro lado, es menos frecuente que los menores incurran en conductas de riesgo como no limpiarlas o desinfectarlas (en el caso de que no sean desechables), dormir con ellas cuando no está indicado o no acudir a las consultas son muy reducidas ya que todo el manejo de las lentillas se hace bajo supervisión parental.

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Funcionamiento de las lentillas bifocales

Las lentillas para detener la progresión de la miopía son lentes bifocales que proporcionan a la retina dos imágenes. Las convencionales, por el contrario, producen una sola. "El usuario no va a notar nada diferente. Sin embargo, este mecanismo óptico de doble focalización de la luz es el que frena el crecimiento del globo ocular y, por tanto, detiene la progresión de la miopía". Es importante usarlas en edades tempranas, cuando se está produciendo el aumento de las dioptrías por el crecimiento del globo ocular. "Nuestra intención es conseguir reducir que el porcentaje de población que es miope (hoy en torno al 50 por ciento) y que los que lo sean no superen las 6 dioptrías. Algo que aumenta y multiplica por 100 el riesgo de padecer enfermedades que pueden incluso conducir a la ceguera", afirma José Manuel González-Méijome.

También es muy importante recalcar que actualmente, ni con ellas, ni con ninguna otra técnica, se 'cura' la miopía. "Un ojo miope nunca dejará de serlo orgánicamente, aunque ópticamente podamos corregirlo. De ahí que, cuanto antes se aborde este problema y se consiga reducir el crecimiento excesivo del ojo, antes evitaremos problemas mayores en la edad adulta", recuerda el profesor y optometrista González-Méijome.

No existe ninguna contraindicación en el uso de este tipo de lentillas, salvo que se padezca algún problema ocular que impida el uso de lentes de contacto. "En el estudio, se ha demostrado que el 95 por ciento de los usuarios no nota la lente, el 75 por ciento considera muy fácil ponérselas y el 95 muy sencillo quitárselas. Sin embargo, "sí es cierto que hay niños que pueden rechazarlas porque no acepten la colocación de las lentillas o el examen ocular", advierte el especialista. En estos casos, se puede esperar a que crezcan y, mientras tanto, realizar la corrección con gafas, aunque no es tan eficaz.

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