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¿Qué es el trastorno bipolar que sufre Mariah Carey?

El trastorno bipolar, el problema que Mariah Carey acaba de confesar en People que padece, es una enfermedad mental caracterizada por fases de manía (euforia e hiperactividad) y de depresión. También lo sufría la recientemente fallecida Dolores O'Riordan, de The Cranberries. Así como la actriz Catherine Zeta-Jones. El psicólogo Clínico Franscesc Colom explica en qué consiste y cómo se trata.

by hola.com

Los estudios epidemiológicos nos dicen que algo más de un 4% de la población sufre un trastorno bipolar; estas cifras son universales y no varían entre países ni dependen de factores sociales o culturales. Lamentablemente, el porcentaje de casos diagnosticados sí depende en gran manera del nivel económico de cada país, que muchas veces se asocia a la calidad de la medicina. De hecho, el éxito en el tratamiento dependerá, no sólo de tener una buena medicina sino, sobre todo, de tener una buena medicina accesible a toda la población, es decir, pública. En este sentido, tener -como es nuestro caso- una buena red pública de psiquiatría facilita que el porcentaje de personas no diagnosticadas sea cada vez menor. Aun así, las cifras de pacientes mal diagnosticados oscila entre el 10 y el 45%.

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El tratamiento en los pacientes bipolares

Uno de los problemas con los que se enfrentan los pacientes bipolares es el control de esta enfermedad mental, que se maneja bien si se sigue la pauta terapéutica adecuadamente. El tratamiento es el litio (nunca antidepresivos, ya que podrían desencadenar en un episodio de manía) pero debe tomarse siempre, ya que si se hace de forma discontinua puede descontrolar la enfermedad. Eso dificulta su manejo y provoca que las acciones sean imprevisibles y sean propensos a acciones impulsivas. 

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Desafortundamente, la falta de adherencia es algo muy común en cualquier enfermedad crónica. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hasta la mitad de pacientes afectados por enfermedades crónicas no psiquiátricas -como la diabetes o el asma- no toman correctamente el tratamiento pautado. En el caso de las enfermedades crónicas psiquiátricas -como el trastorno bipolar- tenemos el problema añadido del estigma, que provoca que muchos pacientes sientan vergüenza o culpabilidad respecto a su enfermedad. Pero no sólo ésta está estigmatizada; también su tratamiento. La mayoría de pacientes bipolares que no toman bien los fármacos lo hacen porque tienen prejuicios al respecto. Muchas personas creen que los psicofármacos crean dependencia, cuando eso no es cierto: sólo los ansiolíticos pueden “enganchar” y únicamente si se toman sin hacer caso de las indicaciones del psiquiatra. Otros creen que la medicación es para personas débiles, o atribuyen a la medicación efectos secundarios que no son reales (aunque la mayoría de medicaciones tienen efectos secundarios).

También hay pacientes que, mal aconsejados por malos profesionales, confían en supuestos tratamientos que en realidad son ineficaces, como la homeopatía. Es cierto que la ésta tiene los mismos efectos secundarios que un vaso de agua, ninguno. El problema es que también tiene los mismos efectos terapéuticos: ninguno. Me parece increíble que, a pesar de haberse probado repetidamente que es un tipo de tratamiento del todo ineficaz para cualquier enfermedad se siga vendiendo en farmacias.

El riesgo de no seguir el tratamiento

Un paciente no tratado suele evolucionar muy mal: la enfermedad va cobrando fuerza y se van presentando episodios cada vez más graves, más largos y más frecuentes. El mayor riesgo, obviamente, es el suicidio. El trastorno bipolar es responsable de la inmensa mayoría de suicidios. De hecho, una de cada cuatro personas con trastorno bipolar intentará suicidarse a lo largo de su vida.

Al contrario, los pacientes bipolares correctamente tratados pueden, en su mayoría, llevar a cabo una vida normal. Sobre todo si han sido diagnosticados pronto, toman correctamente el tratamiento y responden a éste. Por otra parte, hay que recordar que, aunque la terapia farmacológica es imprescindible para el 99% de personas que padecen un trastorno bipolar, para muchos no es suficiente y debe ser completado con un tratamiento psicológico. El problema es que la mayoría de psicólogos carecen de experiencia en el trastorno bipolar, aunque este aspecto también ha ido mejorando con los años. Y un aspecto importante es que no sirve cualquier psicoterapia: por ejemplo, el psicoanálisis y otras parecidas pueden ser útiles para otros trastornos, pero no para el trastorno bipolar. En este caso, el enfoque con más garantías es la psicoeducación.

Las nuevas tecnologías y bipolaridad

Las nuevas tecnologías pueden ser de gran ayuda si las usamos correctamente. Ahora mismo ya existen en el mercado centenares de aplicaciones que dicen ayudar a personas con depresión o trastorno bipolar. No obstante, como ocurre con los fármacos o la psicoterapia, una “app” debe demostrar que funciona antes de empezar a usarse y, lamentablemente, la mayoría de las aplicaciones no se han sometido a pruebas de eficacia y seguridad. Nuestro grupo del Hospital del Mar, en colaboración con el grupo del Hospital Clínic hemos desarrollado una que ayuda al paciente a detectar a tiempo las crisis y, además, le da consejos educativos en las áreas que la app detecta como más necesarias. Se llama “SIMPLe” y estará disponible gratuitamente tanto para Android como para Apple. De hecho, ahora mismo ya está online pero sólo se permite su uso en investigación. Estamos seguros al 80% de que funcionará, pero necesitamos terminar nuestros estudios. Quién esté interesado en ello puede visitar https://simplebipolarproject.org

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La mitificación de una enfermedad

A pesar de que que la literatura, el cine y la televisión han querido mitificar a los pacientes bipolares la realidad es que no todos los bipolares viven una vida tan apasionante. Es más, muchos no tienen ni siquiera la oportunidad de trabajar. Según el estudio IMPACT sobre Trastorno Bipolar (www.impactofbipolar.com), en el que participaron siete países, incluido España, el 72 por ciento de los pacientes españoles con trastorno bipolar ha visto reducidas sus expectativas de éxito a causa de la enfermedad. Asimismo, la mitad de los encuestados ha perdido su puesto de trabajo debido a la patología. Aún así, potencialmente, estas personas con un tratamiento farmacológico y psicológico adecuado, podrían desarrollar cualquier tipo de trabajo con algunas limitaciones de tipo práctico. Por ejemplo, es recomendable que las personas con bipolaridad, esquizofrenia o depresión intenten no desempeñar trabajos nocturnos o por turnos ya que produce alteraciones en el ritmo circadiano que pueden agravar los síntomas de la enfermedad.

Por otro lado, muchos bipolares desempeñan una actividad artística y son reconocidos por ello. De esta manera, se ha creado un cierto estigma de la enfermedad que ha llevado a pensar que la bipolaridad está asociada a la genialidad. Los estados de euforia por las que atraviesan los pacientes bipolares les conducen a una mayor productividad, atención, energía… y ello se traduce en que puedan destacar sobre otras o alcancen puestos más altos. Pero no hay que olvidar que hay genios independientemente del trastorno bipolar. Y que no todos los bipolares brillan. Lo que tienen de particular los bipolares es que viajan a los extremos de las emociones. Si uno de estos pacientes tiene un talento determinado para algo, que no está relacionado con la enfermedad, seguramente acabará creando algo increíble fruto de esas fases. Lo que sí ocurre es que los bipolares en fase de manía arriesgan. Si la decisión sale bien, veremos a un bipolar que ha triunfado. Pero no conocemos al resto que se estrellan.

El Dr. Francesc Colom (Barcelona, 1971) es Psicólogo Clínico y hace más de 20 años que se dedica casi exclusivamente a la investigación sobre los trastornos bipolares. Es el creador de la psicoeducación, la terapia psicológica con más evidencia de eficacia para estos trastornos, recomendada por todas las guías internacionales. Actualmente es investigador en el Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médcias (IMIM) y el coordinador del programa de salud mental online del Hospital del Mar.

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