¡SOS! ¿Puedo contagiarme de sarna?

Tras los brotes de sarna ocurridos en varios hospitales de Cataluña, han saltado las alarmas. Pero, ¿es realmente fácil que podamos contagiarnos? Te explicamos si eres población de riesgo, cómo puedes protegerte y cuál es el tratamiento más efectivo para eliminarla.

La sarna es una enfermedad de la piel cuyo síntoma principal es un picor insoportable que aumenta por las noches. Es una afección altamente contagiosa y para prevenir su propagación debe eliminarse el parástito y extremar las medidas de higiene.

A pesar de los brotes que han sucedido en varios centros hospitalarios de Cataluña y un colegio, y que ha suscitado la alarma entre la población, se trata de un problema muy poco prevalente ya que se estima que afecta a menos del 1 por ciento de la población. "No es un cuadro que se vea con mucha frecuencia, ni se trata de una enfermedad que vaya a experimentar gran parte de la población. Sin embargo, cuando se da un caso, es fácil que se extienda", explica la doctora Lucía Campos, dermatóloga del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. 

Puede afectar a cualquier individuo de cualquier estrato social y a cualquier edad. Aunque es más frecuente que se dé en personas que viven hacinadas, en individuos con el sistema inmunológico deprimido, así como en centros geriátricos o guarderías. Ante un caso de sarna, existe la obligación de comunicarlo a las autoridades sanitarias. 

¿Cómo se contagia? 

Este afección de la piel está producida por un ácaro microscópico, el Sarcoptes scabei, cuyo periodo de incubación es de dos a seis semanas. El parásito se encuentra extendido en todo el mundo, aunque suele preferir las zonas más cálidas. Se deposita en la epidermis, donde se alimenta y pone sus huevos, y se puede adherir a la ropa. El contagio se da por el contacto piel con piel, prendas infectadas o por relaciones sexuales. "No está directamente relacionado con la suciedad, ni la falta de higiene pero ésta sí puede propiciar su propagación. Asimismo, si una persona viaja a un lugar donde haya sarna, puede traerse el ácaro adherido en la ropa y, sin saberlo, diseminarlo a las personas con las que tiene contacto". Por otro lado, es importante resaltar que las mascotas no transmiten la sarna humana. 

Síntomas de la sarna

Esta infección parasitaria, en general, es fácilmente reconocible por su sintomatología. Suele producir irritación, mucho picor que se hace especialmente intenso durante la noche y pueden aparecer erupciones como granitos rojos. Se manifiesta sobre todo en la zona de las inglés, las axilas, areolas mamarias, parte baja del abdomen, los espacios interdigitales de las manos o en muñecas. "El parásito tiene predilección por los pliegues de la piel", señala la doctora. En los niños, sin embargo, puede aparecer también en las plantas de los pies, palmas de las manos e incluso en cuello y cuero cabelludo. 

El diagnóstico provisional puede ser clínico, mediante la observación de los síntomas. Pero se confirma con el análisis de la presencia del parásito, huevos y sus excrementos. "Si una persona acude a la consulta con picor muy fuerte, especialmente, nocturno y, además, las personas que cohabitan también experimentan los mismos síntomas, el diagnóstico es rápido. Sin embargo, en ocasiones se puede demorar si el paciente no presenta irritación ni granitos y solo manifiesta picor", matiza la especialista en dermatología. 

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¿Cómo se trata? 

El tratamiento de la sarna es sencillo y muy efectivo. Su objetivo es eliminar el parásito y prevenir el contagio por eso debe aplicarse a todos las personas que hayan estado en contacto con el afectado. El fármaco que se utiliza es la permetrina por vía tópica, un medicamento que pertenece a la familia de los escabicidas y pediculicidas y actúa matando piojos y ácaros. Se trata de una sustancia segura que incluso se puede utilizar en menores de más de dos meses. 

Debe aplicarse por toda la piel, evitando que entre en contacto con los ojos, las fosas nasales, los oídos y los genitales, y dejarla actuar durante ocho horas. Tras este periodo de tiempo, se puede eliminar el medicamento con una ducha. Pasada una semana, debe repetirse el procedimiento. "Con solo dos aplicaciones, con un intervalo de una semana entre ellas, podemos eliminar completamente el parásito", señala la doctora Campos. 

Paralelamente, es esencial poner en marcha un protocolo exhaustivo de limpieza y desinfección. "Hay que lavar a una temperatura superior a 60 ºC la ropa, sábanas, toallas del paciente, así como la de otras personas con quien haya estado en contacto". Conviene no usarlas hasta al cabo de unos cinco días. 

Tras el tratamiento, se puede experimentar un sensación de picor que puede deberse a factores psicológicos, a la presencia de heces del ácaro o como efecto secundario de la permetrina, que puede producir sequedad. Para aliviar la picazón es suficiente hidratar la piel y, si fuera necesario, pueden utilizarse antihistamínicos. 

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