Bautizo de la princesa LeonoreVER GALERÍA

 

Suecia ha amanecido radiante para vivir un día de celebración y júbilo. A partir de las 11:00 de la mañana han empezado a llegar los primeros invitados a la iglesia del Palacio de Drottningholm para ser testigos del Bautizo Real de la princesa Leonore Lilian Maria. Casi una hora más tarde las salvas de cañones anunciaba la entrada de la Familia Real sueca y los reyes Carlos Gustavo y Silvia irrumpían en el templo, precedidos por el príncipe Carlos Felipe que llegaba con Eva Maria Walter, madre de Chris O'Neill, y el príncipe Daniel. Antes de tomar asiento saludaron a los 160 asistentes, que ya se encontraban en el interior, con una inclinación de cabeza.

La esperada ceremonia bautismal, que se celebraba justo un año después de la romántica boda de Magdalena de Suecia, estaba a punto de dar comienzo y, tras los soberanos, entraron la princesa Magdalena y Chris O'Neill, sonrientes y con su pequeña en brazos. La Princesa, con un vestido rosa maquillaje de encaje y manga corta y la pequeña en brazos, y su marido, Chris O'Neill, recorrieron el pasillo seguidos de los seis padrinos de la niña, a diferencia de los cinco de su prima, la princesa Estelle: la princesa Victoria con su hija, Tatjana d'Abo (hermana de Chris), Louise Gottlieb (íntima amiga de la princesa Magdalena), Patrick Sommerlath (primo de la Princesa), el conde Ernst Abensperg und TraunAlice Bamford (amiga de la infancia de Christopher), e hicieron una parada para saludar a los invitados antes de ocupar sus asientos ante la pila bautismal, escoltada por la Corona de la princesa Eugenia y la Orden de los Serafines.

 

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La lista de invitados no incluía esta vez ningún miembro de otras Casas Reales europeas, porque la princesa Magdalena y Christopher O'Neill querían un bautizo más pequeño y familiar. Además la elección de la iglesia del palacio de Drottningholm, inusual para las ceremonias bautismales, pero muy vinculada sentimentalmente a la Princesa porque allí nació, se crió y celebró su fiesta nupcial, había obligado a priorizar las invitaciones. Sí ha vuelto a acompañar a los Bernadotte, en cambio, Sofia Hellqvist, la novia del príncipe Carlos Felipe, que se convirtió en otra gran protagonista. Debido a que aún no hay compromiso oficial de la pareja, Sofia no hizo su entrada junto a la Familia Real sueca, sino minutos antes, y tampoco estuvo sentada con ellos en el primer banco, sino en los siguientes, donde también estaba la familia O’Neill. Pero ya son muchos acontecimientos familiares a los que ha asistido y todo apunta a que el anuncio del compromiso no está demasiado lejos.

La princesa Magdalena estuvo pendiente en todo momento de su niña y en cuanto la notaba algo más inquieta comenzaba a acunarla, aunque todo hay que decirlo la pequeña permaneció muy tranquila e incluso plácidamente dormida durante prácticamente toda la celebración, que ha estado oficiada por el arzobispo de Uppsala, Anders Wejryd, y asistido por el obispo emérito Lars-Göran Lönnermark y el pastor Michael Bjerkhagen.

La princesa Victoria, madrina de la princesa Leonore, subió a leer al altar para dar las gracias a Dios por su sobrina y agradecer también "todos los buenos deseos", mientras su hija, la princesa Estelle, que seguía sentada en su pequeña silla de terciopelo azul con un cuento en lugar del libreto de los mayores, la observaba con curiosidad. Ajena a todo lo que sucedía a su alrededor, la princesa Leonore alternó los mimos de sus padres y para este importante día llevó el mismo vestido de cristianar que estrenó el príncipe Gustavo Adolfo cuando fue bautizado en 1906 y que luego llevaron sus hermanos (Sigvard, la reina Ingrid, el príncipe Bertil y Carl Johan), así como sus hijos, las princesas Margarita, Birgitta, Desirée, Cristina y el rey Carlos XVI Gustavo, y los hijos de éste, las princesas Victoria y Magdalena y el príncipe Carlos Felipe.

La hermana de Chris O'Neill y también madrina de la Princesa, Tatjana d'Abo, ha protagonizado otro de los momentos más destacados de esta ceremonia al acercarse al altar para leer y luego Victoria de Suecia fue de nuevo la encargada de verter el agua en la barroca pila bautismal dorada que tiene como pie un precioso angelito. Por su parte, el agua utilizada para este sacramento procede de una fuente de la isla báltica de Öland, donde la Familia Real tiene una casa de verano en la que acostumbra a pasar parte de sus vacaciones estivales. Una tradición instaurada por Carlos Gustavo.

 

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Durante el rito del bautismo, la princesa Magdalena entregó a su hija al arzobispo para que derramara las aguas bautismales sobre su cabeza, mientras la pequeña princesita permanecía profundamente dormida y sin inmutarse. Luego Chris tomó a su hija en brazos y la princesa Magdalena se hizo cargo de sujetar la vela bautismal. Concluido el rito, la pequeña volvió a los brazos de su madre. El rey Carlos Gustavo también tuvo un importantísimo papel, ya que impuso a la princesa Leonore la Real Orden de Serafine, la más importante de Suecia.

Una vez concluido el bautizo, los invitados fueron abandonando la iglesia en el orden inverso de llegada. Primero Magdalena de Suecia y Chris O'Neill con la niña, que aguardaron unos instantes a los padrinos a las puertas del templo, donde estuvieron saludando a los ciudadanos que se habían congregado en palacio para poder vivir de cerca el bautismo de la segunda nieta de los Reyes de Suecia y quinta en la línea de sucesión al trono. A continuación, salieron los soberanos y los príncipes Carlos Felipe y Daniel y la familia O'Neill, que también se pararon a saludar. Y, por último, todos los demás. Los Bernadotte y los O'Neill posaron ante la escalinata de palacio para los retratos oficiales y por su parte el resto de los invitados se desplazaron hasta el salón de palacio anteriormente conocido como audiencia de Hedvig Eleonora Hall, donde los Reyes han organizado una recepción, antes del almuerzo.

 

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