Como informábamos ayer, los príncipes Haakon y Mette-Marit de Noruega están disfrutando de unos días de vacaciones en Mallorca en compañía de Marius, hijo de soltera de la princesa Mette-Marit. No obstante, y pese a que los paparazzi aguardaban atentos a las andanzas de los Príncipes, se han conseguido muy pocos documentos gráficos de su paso por la isla balear aunque, entre estos, eso sí, uno de valor incalculable periodísticamente hablando: las veraniegas imágenes del embarazo de Mette-Marit.

Visiblemente embarazada
A poco de llegar a la isla, concretamente el pasado domingo 27 de julio, los Príncipes noruegos y el pequeño Marius disfrutaron de un día de playa en la llamada cala March, acompañados por sus amigos Kyril de Bulgaria y Rosario Nadal, Príncipes de Preslav, que estaban a su vez con sus hijos, Mafalda, que ese día cumplía nueve años; Olimpia, que tiene siete, y Tassilo, que aún no ha cumplido dos. En este contexto, fue retratada la pareja, que próximamente celebrará su segundo aniversario de boda y está esperando, como se sabe, su primer hijo en común, que ocupará el segundo lugar en la línea de sucesión al Trono, y que nacerá a comienzos del próximo año.

Se trata pues de las fotografías de la princesa Mette-Marit luciendo embarazo mientras sale del mar; mientras conversa con su marido, el príncipe Haakon, o juega en el agua con su hijo, Marius, y con una colchoneta. Ocasión a la que después se les uniría el Príncipe que, como se sabe, se lleva magníficamente con Marius, algo que quedó demostrado una vez más este día durante el largo baño que se dieron los dos.

Haakon y Marius, una excelente relación
Pero no fue aquella la única muestra de su excelente relación durante sus jornadas playeras en Mallorca. Otro divertido episodio, entre muchos otros, dejó de manifiesto su recíproca simpatía. Ocurrió esta vez en la playa del Carbó -una de las preferidas de sus anfitriones, los Príncipes de Prevslav-, en la Colonia de Sant Jordi, mientras la princesa Mette-Marit conversaba con Rosario Nadal y Kyril de Bulgaria, tumbados sobre las toallas. Haakon y Marius, cansados de tanto sol, decidieron lanzar al vuelo una preciosa cometa multicolor. Con paciencia, pero también con la ilusión de un niño, el Príncipe, metido en el agua hasta la cintura, enseñó la técnica al pequeño. Cuando, tras varios intentos consiguió que la cometa se mantuviera en el aire, y después algunos consejos e instruciones, pasó el testigo a Marius al que estuvo observando, satisfecho, cómo éste la sostenía arriba.

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