El Séptimo nieto de Carolina de Mónaco

La intención de Carlota Casiraghi es que su segundo hijo nazca en Mónaco

Algunos medios especulaban con la posibilidad de que el nacimiento tuviera lugar en la localidad francesa de Fontainebleau

Dada la discreción de los hermanos Casiraghi y el hermetismo que reina en Mónaco, a nadie sorprende que poco se sepa de los movimientos de Carlota Casiraghi en las últimas semanas. La hija de Carolina de Mónaco espera la llegada de su segundo hijo y, en contra de lo que publican algunos medios, HOLA.com ha podido saber que su intención es que venga al mundo en tierras monegascas.  

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Desde que el pasado 4 de octubre sorprendió a todos luciendo su avanzado estado de gestación en los Premios Príncipe Pierre en la sala Garnier de la Ópera de Mónaco, cita a la que acudió junto a su madre, pocas son las certezas que se tienen en torno a los movimientos de la más esquiva de los Casiraghi. Sin embargo, mientras un medio italiano se pregunta si Carlota ha dado a luz en Fontainebleu, el bucólico pueblo francés al que la familia se retiró tras la muerte de Stefano Casiraghi, HOLA.com ha podido saber que la intención de Carlota es que nazca en Mónaco, igual que lo hizo su hijo mayor, Raphaël, en diciembre de 2013.

La llegada del bebé coincide con un tiempo en el que algunos medios hablan de distanciamiento entre Carlota y su prometido, Dimitri Rassam. Así lo reflejó el semanario Voici hace unas semanas, apuntando a que fueron vistos en un parque de Mónaco discutiendo “a tumba abierta”, aunque otros medios franceses hablan de la felicidad completa. El tiempo dirá si lo que está por venir es una boda o una ruptura.

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La maternidad es ahora una de las principales preocupaciones de Carlota, a la que hemos visto este verano disfrutar de las aguas de Saint-Tropez y de Cerdeña, quien ha reflexionado sobre ello en una entrevista con la edición alemana de Vogue: “Se da por hecho que todas las mujeres tienen instinto maternal”, explicó. “La maternidad es un aspecto de la relación con la otra persona, pero eso puede convertirse en odio o en amor. Pero no solo hay dos opciones: la madre como un monstruo o la madre como una santa. La mayoría de mujeres están en un punto medio”, concluyó.

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