Estefanía de Mónaco y Paulina Ducruet: Dos generaciones, mismas aficiones en común

A medida que pasan los años la Princesa y su hija de 20 años muestran las mismas inquietudes

No en pocas ocasiones se ha comparado a la princesa Estefanía de Mónaco con su hija Paulina Ducruet: sus infancias atípicas, su pasión por la moda o su espíritu solidario en las causas relacionadas con la prevención e investigación del SIDA. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, la joven de 20 años se parece aún más a su madre, adoptando incluso sus mismas aficiones.

🏄 #mauritius

Una foto publicada por Pauline Ducruet (@paulinedcrt) el

Hasta ahora éramos conocedores de su pasión por la moda y de sus dotes como nadadora, sin embargo la nieta del fallecido príncipe Raniero de Mónaco ha sorprendido a sus seguidores con unas fotografías en las que muestra su soltura para el esquí acuático. Uno de los hobbies favoritos de su madre cuando era joven y se dejaba ver surcando a toda velocidad las aguas del Principado, luciendo sus propios bañadores.

Estas imágenes las ha querido compartir Paulina Ducruet durante sus vacaciones en Isla Mauricio. Un descanso que le ha llegado un mes después de estar en China trabajando en el lanzamiento de la nueva campaña de la firma publicitaria Lancaster, de la que es imagen para el mercado asiático.

🐘 Népal 🐘 #TB

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Eso sí, en medio de tanto viaje, la joven de la familia Grimaldi ha podido recalar algunas semanas en casa, momento en el cual se dedicó a otra gran pasión heredada de su madre: los elefantes.Tanto Paulina, como sus hermanos Louis Ducruet y Camille Gottlieb, pasaron buena parte de su infancia bajo una carpa de circo, cuando a finales de los años noventa la Princesa decide hacer de su pasión su modo de vida e irse a vivir al circo. En ese momento su hija mediana se convierte en una excelente acróbata que hace espectáculos con los paquidermos.

Casi quince años después, la joven monegasca puede seguir disfrutando de estos animales gracias a que su madre ha querido dedicar gran tiempo de su vida a ellos. Estefanía rescató a Babe y a Nepal cuando iban a ser sacrificados en un zoo, desde entonces los cuida personalmente en la finca familiar de Roc Agel.

Así es como la Princesa “Rebelde” –apodada así por tener unas aficiones distintas a la de las princesas europeas de su generación- ha conseguido tener en su hija mediana a la persona ideal para compartir aquellas cosas que le hacen feliz.

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