Alberto y Charlene de Mónaco cambian sus mejores galas por el uniforme de la Hermandad del Vino de Oporto

Los príncipes monegascos y Pierre Casiraghi han recibido el título de 'Candelarios'

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Charlene de Mónaco luce lo que se ponga. Por descontado los vestidos de gala de Alta Costura de tradicionales citas como los bailes de la Rosa o de la Cruz Roja, pero también insólitos atuendos reñidos en principio con el glamour en sus compromisos por el mundo. Lo demostró en su viaje oficial a Laponia, en el que cambió sus mejores galas por la etiqueta local: los típicos trajes de los samis, y ahora ha vuelto a hacerlo en su visita a Oporto, donde los príncipes Alberto y Charlene, acompañados por su sobrino Pierre Casiraghi, se vistieron como unos cofrades más de la Hermandad del Vino de Oporto, fundada en 1982, que les nombraba miembros de honor con el título de Candelarios, su más alta distinción.

 

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La ceremonia se celebró en el Palacio da bolsa, sede de la Asociación Comercial de Oporto, en pleno centro histórico de la ciudad, donde Alberto y Charlene de Mónaco fueron recibidos por George Sandeman, cabeza de la cofradía. Pero el hábito no hace al cofrade. Y, por supuesto, no sólo la capa de color burdeos y el sombrero negro, que la Princesa lució con tanto encanto, evidenciaban su unión a la hermandad, también predicaron con el ejemplo: celebraron el reconocimiento con el sabor de una copa de vino.

 

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