La reina Isabel II, desolada tras la muerte de una persona muy querida

Annette Wilkin, ayudante de la Soberana durante cerca de cuatro décadas, fallecía esta semana a los 72 años de edad

Nuevo revés para la reina Isabel II de Inglaterra. En los últimos meses ha visto cómo su médico personal, Peter Fisher, así como dos parientes más -Louise Sword y su hija- perdían la vida como consecuencia de sendos accidentes de tráfico. Ahora, cuando parecía que las bodas reales de algunos de sus nietos y sobrinos (el príncipe Harry, Eugenia de York y Lady Gabriella Windsor, respectivamente) y la llegada a la familia de nuevos miembros (Louis de Cambridge, Lena Tindall y Archie Harrison), otro duro golpe ha sacudido los cimientos del Castillo de Windsor: la soberana ha perdido a una de sus ayudantes más leales.

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Se trata de Annette Wilkin, ama de llaves de 72 años que falleció esta misma semana como consecuencia de una corta enfermedad que no ha podido superar, tal y como informa el Daily Mail. La empleada llevaba cerca de cuatro décadas trabajando para la Familia Real británica. Comenzó a hacerlo en el año 1974 y fue tal la lealtad y el aprecio que le mostró que terminó por ascender hasta convertirse en una de las responsables. Su papel fue fundamental en 1992, tras el incendio que dañó gravemente el Castillo de Windsor, lugar en el que desempeñó gran parte de su trayectoria profesional.

Además de encargarse del día a día en Windsor, entre sus cometidos se encontraba también Frogmore House, enclave en el que se celebró, hace justo un año, la boda de los duques de Sussex. Con todo, la relación de Annette Wilkin con la Familia Real fue siempre muy estrecha, hasta el punto de que Isabel II la nombró Teniente de la Orden Victoriana por su dedicación. Asimismo, le cedió uno de sus apreciados corgis, al que puso el nombre de Larch.

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Entre otras funciones, el ama de llaves se encargaba de preparar las habitaciones para las visitas que realizaban los jefes de estado que se alojaban en el Castillo de Windsor, deshacer sus maletas y colocar cuidadosamente sus artículos personales. No sería de extrañar que la reina de Inglaterra acudiera a despedir a su colaboradora, teniendo en cuenta esta larga y fructífera relación de colaboración que se estableció entre ambas a lo largo de estos 40 años. Y eso que no es frecuente que la monarca asista a funerales. 

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