La Duquesa de Cambridge planta 'glamour' en la fiesta del Jardín del castillo de Hillsborough

La Duquesa de Cambidge no pierde jamás sus maneras de princesa y siembra simpatía, profesionalidad, elegancia en cada compromiso de la agenda oficial. Ayer, en representación de Isabel II, plantó glamour junto a su marido, el príncipe Guilllermo, en la fiesta del Jardín de la secretaria de Estado Theresa Villiers, alojada en el impresionante escenario del castillo de Hillsborough, residencia oficial de la Familia Real británica en Irlanda del Norte, que se encuentra a unos veinte kilómetros al sur de Belfast.

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El entorno era perfecto. El sol, reacio a salir por lo general en la zona, no faltó esta vez a la cita con los Duques de Cambridge para mayor realce de los ya de por sí magníficos exteriores. Y entonces, previamente o a continuación de su marido, que el orden no altera el fruto, la duquesa Catherine tomó la pala como quien toma el cetro, y reinó. Plantó un árbol en el jardín de la sofisticación, una de esas tres cosas en la vida que nadie debe perderse y que los miembros de la realeza tienen la suerte de repetir a lo largo de su vida oficial.

Pura crema. La Duquesa de Cambridge, reina del reciclaje, tampoco vistió la ocasión de estreno ayer, pero no importó. Impresionó tanto como en su primera puesta, cuando lució este dress-coat brocado de color beis en 2006 para acudir en calidad de novia del príncipe Guillermo a la boda de Laura Parker Bowles, hija de Camilla, Duquesa de Cornualles, momento que ocupa un lugar de honor en el Palacio de Kensington. O incluso cuando lo repitió en otra boda (para no quitar protagonismo a la novia), ya como esposa del Duque de Cambridge y miembro de la Familia Real británica, en el enlace de Zara Phillips con Mike Tindall en julio de 2011.

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Cinco salidas en cinco días
Era la quinta aparición de la Duquesa en estos últimos cinco días. Los Duques han participado en toda serie de actividades oficiales de la Familia Real británica: el servicio religioso del viernes en la catedral de San Pablo en Londres, la marcha del Trooping the Colour del sábado, el picnic en honor a la Reina del domingo –los tres actos especiales para celebrar los 90 años de Isabel II-, y aún el lunes volvió a unirse a la Familia Real británica en la tradicional ceremonia de la Orden de la Jarretera. Un desmentido tácito a las críticas por la “disminuida agenda oficial” de los Duques de Cambridge, aunque lo contrario “el excesivo protagonismo institucional de Matilde de Bélgica, en detrimento de su marido”- parece que tampoco tiene mejor acogida. Hay veces que es complicado reinar para todos, aunque la Duquesa casi siempre lo consiga.

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