Máxima de Holanda regresa a Argentina tras el trago más amargo de su vida

La Reina ha viajado hasta Buenos Aires, donde se está celebrando la cumbre del G-20, casi medio año después de la trágica muerte de su hermana pequeña, Inés Zorreguieta

Casi medio año después de la trágica muerte de su hermana pequeña, Máxima de Holanda ha vuelto a Argentina, pero por un motivo bien distinto. La Reina se encuentra en Buenos Aires, donde se está celebrando estos días la decimotercera reunión de la cumbre del G20, la primera vez que se organiza en Sudamérica y en el que los líderes de las economías más potentes, ricas y emergentes del planeta tienen como objetivo contribuir al crecimiento y desarrollo económico mundial. La mujer de Guillermo de Holanda llegó a la la ciudad que la vio nacer hace 47 años, el pasado jueves y permanecerá hasta este sábado. Su presencia en esta reunión se justicia, no en su calidad de Reina, sino como asesora especial del secretario general de la ONU para la el Desarrollo de la Financiación Inclusiva, además de ser la presidenta honoraria de esta sección de Naciones Unidas.

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En Buenos Aires, la Reina actuó como anfitriona del acto El papel de las finanzas para el empoderamiento económico de las mujeres, junto con el presidente del país, Mauricio Macri y la primera dama, Juliana Awada. Para este acto eligió una falda tricolor en rojo, blanco y negro, que acompañó de un top negro de manga corta. Máxima de Holanda lucha por erradicar la brecha que existe entre hombres y mujeres en cuanto al acceso a los servicios financieros, lo que las dificulta su desarrollo económico y social, un reto en que lleva trabajando desde el año 2009. Máxima es toda una experta en este campo. Antes de casarse con el hijo de la reina Beatriz, se licenció en Economía en la Universidad Católica Argentina y realizó investigaciones sobre software para mercados financieros. Entre 1996 y 1998 trabajó para HSBC James Capel Inc en Nueva York, donde llegó a ser vicepresidenta de ventas institucionales para América Latina. Después fue vicepresidenta de la división de mercados emergentes de Dresdner Kleinwort Bensos para pasar al Deutsche Bank en Bruselas.

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Es la primera vez que Máxima regresa a Argentina después de vivir uno de los tragos más duros de su vida. El pasado 6 de junio, Inés Zorreguieta, hermana pequeña de la Reina, fue encontrada muerta en su casa del barrio porteño de Almagro a la temprana edad de 33 años. La benjamina de siete hermanos padecía de problemas psiquiátricos y depresión y estaba muy unida a su hermana mayor con la que se llevaba 14 años. Pese a la diferencia de edad y la distancia, los Reyes decidieron hacerla madrina de bautismo de su hija pequeña, Ariane, nacida en 2007. Tras ser informada de su fallecimiento la Reina estuvo “conmocionada y desolada” y no dudó en viajar con su marido y sus tres hijas hasta Argentina para darle su último adiós.

El funeral de la pequeña de los Zorreguieta fue de lo más emotivo, íntimo y familiar y tuvo lugar en el cementerio Memorial del Pilar, el mismo lugar donde descansan los restos de Jorge Zorreguieta, político y padre de Máxima que murió unos meses antes. Uno de los momentos más sentidos de la ceremonia tuvo lugar cuando la esposa del rey Guillermo entonó, junto con parte de su familia y seres queridos, algunas de las canciones favoritas de Inés, concretamente de Bob Marley y Bob Dylan.

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Pese a la dureza de los momentos vividos, a mediados de junio Máxima regresó a Holanda y en su primer acto público tras la tragedia tuvo la entereza de dar las gracias por el cariño recibido y declaró: “Mi pequeña, dulce y talentosa hermana Inés también estaba enferma. Era incapaz de encontrar la alegría y desafortunadamente no pudo curarse. Nuestro único consuelo es pensar que por fin encontró la paz”, dijo en una visita a un centro que trata a personas con cáncer.

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