Los Príncipes de Orange, locos por el baile

Guillermo y Máxima de Holanda demostraron sus dotes en la pista y su complicidad como pareja en el vals de la vida en una cena de gala con motivo de los 400 años de la ciudad de Nueva York

 

Los Príncipes de Holanda se convirtieron el pasado fin de semana en los reyes de la pista del sábado noche. Guillermo y Máxima de Holanda demostraron dotes artísticas y complicidad como pareja de baile (y de la vida) en una cena de gala a la que fueron invitados con motivo de los actos conmemorativos por el 400º aniversario de la ciudad de Nueva York. Ocasión que los Herederos holandeses han festejado durante seis días de visita a la Gran Manzana. Glamour y ritmo danzaron juntos en cada paso de los Príncipes. La princesa Máxima lució para el vals un vestido beige con escote de palabra de honor ribeteado con pedrería, el cabello recogido en un moño bajo y, como únicos adornos, unos pendientes largos y un brazalete de brillantes, mientras el príncipe Guillermo vistió el uniforme de gala de la Marina Real.

 



Pero los Herederos demostraron ser grandes bailarines en todos los géneros. Antes de convertirse en Fred y Ginger en un elegante vals durante la cena de gala, Guillermo y Máxima de Holanda se habían dejado llevar por ritmos más cañeros en la fiesta que ofrecieron el pasado sábado en Governors Island, una pequeña isla al sur de Manhattan. Diversos artistas holandeses, como el afamado pinchadiscos Armin van Buuren, y más de diez mil personas asistieron a la cita. Los Herederos, aclamados por el público, subieron al escenario a saludar justo cuando comenzaba la actuación del famoso DJ y, contagiados por el buen ambiente, improvisaron otro baile. Y así volaron a casa... en alas de la danza.

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