Bautizo de la princesa Amalia, hija de Guillermo y Máxima de Holanda

Seis meses después del nacimiento de la princesa Catharina-Amalia, primogénita del príncipe Guillermo y la princesa Máxima, las miradas de medio mundo vuelven a centrarse nuevamente en los Países Bajos con motivo del bautizo de la futura Heredera al trono holandés, que se ha celebrado en la iglesia de San Jacob (La Haya).

1.200 invitados
Pese a que no se trataba de un acontecimiento de Estado, sino de una celebración principalmente familiar -sin recorrido en carroza ni pompa-, miles de curiosos no han querido desaprovechar la oportunidad de demostrar su cariño a la [Familia Real holandesa]. Han salido de sus casas y se han congregado en las inmediaciones de la catedral para felicitar en esta feliz ocasión a los Príncipes de Orange y saludar a sus ilustres invitados. Un total de 1.200, entre familia, amigos, representantes de las Casas Reales extranjeras, delegaciones del Gobierno, Senado y representantes de los Estados Generales, funcionarios provinciales, el alcalde de La Haya, una delegación del hospital Bronovo, donde la princesa Amalia nació, y muchos jóvenes.

Los padres de Máxima estuvieron presentes
Los asistentes fueron llegando al templo escalonadamente. Los Grandes Duques Enrique y María Teresa de Luxemburgo, los príncipes herederos Felipe y Matilde de los belgas y la [princesa Victoria] de Suecia, una de las madrinas de bautismo de la pequeña, fueron de los últimos invitados en entrar en la catedral. Posteriormente, lo hicieron los familiares más directos de la princesa Amalia, entre los que se encontraban sus abuelos maternos, Jorge Zorreguieta y Carmen Cerruti, que lució un traje del diseñador argentino Benito Fernández.

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