La abdicación fue el principio del fin. El rey Juan Carlos iniciaba una cuenta atrás de cinco años hasta concluir definitivamente su actividad institucional. Probablemente el caso Noos, los achaques de salud y el descenso de su popularidad, que en un momento dado llegó a menoscabar la buena opinión de la monarquía, fueran los motivos primeros que le forzaron a tomar aquel ya lejano 2 de junio de 2014 una decisión contra natura para un rey, la que de no ser por su reino nunca habría tomado en consideración ni por un segundo.

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Don Juan Carlos disfruta de una comida familiar y entre amigos antes de su despedida

Don Juan Carlos se rodea de su familia en el último acto antes de su retirada de la vida pública

Don Juan Carlos anuncia su retirada de la vida pública

Salvar la institución exigía a su juicio su sacrificio: la renuncia al trono. Tenía la determinación y el coraje para llevarla a término. Así que convocó un gabinete para la operación secreta de su dimisión y urdió el plan tras tener bien atados los flecos jurídicos. Fue clave en aquellos días la colaboración de Rubalcaba, antes de su propia retirada de la política, para la expedita aprobación de la ley orgánica.

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Don Juan Carlos haría valer el título y la experiencia de las casi cuatro gloriosas décadas como Rey de todos los españoles al desempeñar a continuación un papel secundario, pero valioso, como miembro de la nueva Familia Real en una monarquía renovada, la de Felipe VI, que tiene el mérito de haber recuperado el lustre de la institución en sus buenos tiempos.

Pero el rey Juan Carlos se reafirmó en su decisión. Este señalado 2 de junio remachaba la abdicación, hecha efectiva aquel 18 de junio de 2014, con el cese definitivo de su actividad oficial, tal y como explicaba en una carta, fechada el 27 de mayo, a su hijo, el Rey: “Cuando han transcurrido cinco años desde aquella fecha (la abdicación), creo que ha llegado el momento de pasar una nueva página en mi vida y de completar mi retirada de la vida pública”. Una idea que sopesó ya en su día hace cinco años y que, según reconoce en la misiva, se reafirmó “con motivo de la inolvidable conmemoración del 40º aniversario de nuestra Constitución en las Cortes Generales”. 

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Hoy, quinto aniversario de su abdicación, no es pues como ninguno de los aniversarios anteriores. Hoy tiene el sabor amargo de la despedida porque el rey Juan Carlos, este Ulises que ha liderado la transición del país a la Democracia, que se ha enfrentado a golpes de Estado, crisis económicas, atentados terroristas... en su largo reinado y que en el último momento ha renunciado al trono por España, acaba su viaje como rey al servicio de los españoles. Su odisea real termina aquí. Pero a todo final sigue un principio y el rey Juan Carlos tiene ante sí una nueva página por escribir.

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Aplausos y gritos de 'viva el Rey': don Juan Carlos recibe el cariño de la gente en su despedida

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