Los Reyes abren las puertas de su jardín de verano en el Palacio de Marivent

Los jardines al borde del mar podrán visitarse durante todo el año excepto en Semana Santa y en verano, coincidiendo con la estancia de la Familia Real

El palacio de Marivent es un oasis en ese "trozo de cielo en la tierra" como definió el rey Felipe a Palma de Mallorca en agosto de 2014. En su escalinata se han fotografiado, además de todos los presidentes del Gobierno de España, el rey Balduino y Fabiola de los belgas;  el príncipe Carlos, la princesa Diana y sus dos hijos; Bill Clinton y su esposa Hillary, Mijail Gorbachov, el heredero del emperador del Japón, Michel Obama y su hija Sasha. Los jardines, al borde del mar podrán visitarse durante todo el año excepto en Semana Santa y en verano, coincidiendo con la estancia de la Familia Real. 

La decisión de abrir al público los jardines de Marivent fue acordada por el actual tripartito que gobierna en la Comunidad. El Govern "ha trabajado junto con el Estado y la Casa del Rey una propuesta que permita este acuerdo con respecto a los jardines de Marivent y del uso del complejo como residencia de la Familia Real". No se abrirá toda la finca, tan sólo una pequeña extensión. 9.000 metros cuadrados de los más de 33.000 de la finca por la que se circula en cochecitos eléctricos de golf y que alberga también, un helipuerto, la residencia para el  personal doméstico y los apartamentos y oficinas para los funcionarios de Zarzuela.

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MARIVENT Y EL REY

Marivent está tan ligado a la vida del Rey como el palacio de la Zarzuela. Los recuerdos de niño, de adolescente y de joven príncipe se enraízan en lugares como este palacio donde el entonces príncipe disfrutaba junto a sus hermanas y sus primos de sus veranos en el Mediterráneo. De niño a adulto; de la bicicleta a su primer coche, un Seat Ibiza; de las primeras salidas nocturnas y los primeros amores a independizarse, casarse y crear su familia. Y ya han pasado más de cuarenta años. –desde 1976 hasta 2013- Y, ahora finalmente como Rey. 

Hasta 1973, don Juan Carlos y doña Sofía no tenían un destino fijo donde pasar el verano. Aprovechaban sus vacaciones estivales para visitar a los condes de Barcelona en Estoril, a los Franco en Galicia, o a Constantino y Ana María en Grecia (antes del exilio). Por eso, en el año 1972 y, a sabiendas de cuánto le gustaba la isla a los entonces príncipes, la diputación de Palma de Mallorca les ofreció veranear en el palacio de Marivent. Un precioso edificio erigido en 1923 en el mismo centro de la Bahía.  En  los terrenos  rocosos de Son Vent dominando, desde el elevado promontorio costero, la gran Cala Majó, el acantilado y la ciudad de Palma.

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Las obras de restauración y acondicionamiento de esta residencia fueron supervisadas por la reina doña Sofía. Desde entonces, se han hecho algunos cambios y mejoras, pero sigue destacando en el conjunto, la sencillez y el respeto que la Familia ha mostrado por la  arquitectura interior y los exteriores del palacio, destacando la terraza. El espacio que más usan por sus magníficas vistas a la bahía. Hasta que Marivent se fue quedando pequeño y el Gobierno balear decidió habilitar nuevas viviendas ampliando la residencia real. La más importante, después del edificio principal, la de Son Vent, la casa de don Felipe desde mediados de los noventa.

Patrimonio Nacional redecoró Marivent con bienes del Estado, después de que en 1988, un heredero del mecenas griego -hijo de la viuda de Saridakis-  ganara un pleito por incumplimiento de las condiciones de la donación accediendo a todo el mobiliario y las obras de arte que albergaba el palacio, entre ellas pinturas de Goya, Picasso, Sorolla, Zuloaga…

LA CASA DE LOS REYES

El rey y su familia han decidido seguir alojándose en esta casa en lugar del Palacio. Al igual que han mantenido su residencia en Madrid, los Reyes también han optado por no hacer ningún cambio en Mallorca.

Situada junto a la estación naval de Porto Pi, Son Vent, - sitio de viento- se alza (sur) sobre el acantilado de Cala Mayor; y linda al este con el muro de palacio. Al atravesar la verja verde que permite el acceso al interior se entra en un amplio jardín poblado de pinos, palmeras, árboles frutales - limoneros e higueras- y, por supuesto, el olivo centenario que el Ayuntamiento de Palma les regaló con motivo de su matrimonio. Dos grandes anclas anticipan la entrada de la casa, a la que se llega a través de una doble escalinata con balaustrada verde.

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La casa está rodeada de una amplia terraza a modo de porche, desde la que se disfruta de unas magníficas vistas al mar. Entre la exuberante vegetación, la piscina y un pozo. El edificio, con unos 500 metros cuadrados de superficie habitable, sin contar el sótano, se dispone en dos plantas y una torre- buhardilla. Originalmente se componía de cinco habitaciones, un salón de gran tamaño, un comedor, una biblioteca un recibidor y tres cuartos de baño, distribución que se cree no ha cambiado en exceso pues las únicas reformas que se llevaron a cabo, en 2004, -el año de la boda de los entonces Príncipes de Asturias- afectaron al acondicionamiento y modernización de las instalaciones -electricidad y aire acondicionado- destacando la obra llevada a cabo en la cocina, que fue equipada con nuevos electrodomésticos.

Los jardines del palacio de Marivent, abiertos al paseo

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HUERTO DE MARIVENT

Al igual que en el palacio de la Zarzuela, también hay un huerto de plantas hortícolas -tomates, berenjenas y pimientos- cuyas semillas autóctonas se llevó de recuerdo Michelle Obama en su visita de 2010 para su huerto de la Casa Blanca. Entre los árboles frutales: limoneros, naranjos, higueras, mangos, granados y el ejemplar de azufaifo – fruto de la inmortalidad que despide el verano- finales de agosto- de la reina Sofía.

Asimismo, muy cerca de palacio, también hay una zona con una parte de la colección de bonsáis del Rey Juan Carlos –algunos se cuidan en la Zarzuela- que le fueron regalando a lo largo de su reinado y que comprende ficus, un haya de triple tronco, un zelkova nire y un arce burgerianum.

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