De los viajes de placer del rey Juan Carlos a la singular etiqueta en la toma de posesión del Presidente de la República Dominicana

El rey Juan Carlos aprovecha intensamente las vacaciones. Los días previos a su compromiso oficial en República Dominicana no ha parado como luego ha trascendido. A la plaza de toros de San Sebastián, donde presenció las faenas de El Juli y José Tomás, en compañía de la infanta Elena y de sus hijos, Felipe y Victoria Federica de Marichalar, acudía casi recién llegado de Venecia. El diario local, Il Gazzettino, ha informado de su paso por la ciudad de los canales, donde desembarcó de un lujoso yate y comió en el conocido restaurante Harry's Bar.

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Otra de sus paradas, según cuenta el citado periódico, fue la visita sorpresa a la cristalería Nuova Venier con "el expreso deseo de aprender el arte de vidrio de Murano". Allí fue recibido por sus propietarios, Elisabetta Laggia, su hermano Roberto Laggia y la esposa de éste, Valentina, y permaneció largo rato hablando con el maestro Giancarlo Signoretto, que elaboró un jarrón en tiempo real frente a sus ojos. El rey Juan Carlos no se marchó sin agradecer las atenciones en el libro de honor: "Gracias a la maravillosa ciudad de Venecia por su espléndida acogida". Agradecimiento al que la fábrica correspondió con un "ha sido un verdadero honor para nosotros tenerlo aquí".

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La Familia Real al completo con la infanta Elena y sus hijos, de cena en Mallorca

Tras los viajes de placer del fin de semana, este lunes festivo volvía a viajar para representar a España en los actos de toma de posesión del reelecto Presidente de la República Dominicana, Danilo Medina Sánchez. Don Juan Carlos emprendía viaje a Santo Domingo, acompañado por el Secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, Jesús Gracia Aldaz. Aterrizó en la tarde del lunes, 15 de agosto, en el Aeropuerto Internacional de la capital dominicana, donde fue recibido por la viceministra de Relaciones Exteriores, Alejandra Liriano; el embajador jefe de Protocolo del Ministerio de Relaciones Exteriores, Pedro Gómez, y el embajador de España en República Dominicana, Jaime Lacadena.

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Esa misma tarde, el rey Juan Carlos se reunió con el Presidente Danilo Medina en el Palacio Presidencial. Durante su encuentro entregó al nuevo mandatario un mensaje del Rey en el que le transmitía su felicitación por su reelección y le expresaba su apoyo para fortalecer las excelentes relaciones entre ambos países. A continuación, el rey Juan Carlos asistió a la cena que el Presidente Medina y su esposa, la Primera Dama de la República, Cándida Montilla de Medina, ofrecieron en el Palacio Presidencial a los jefes de Estado y de Gobierno, a vicepresidentes y delegaciones oficiales.

Don Juan Carlos acudió al día siguiente al Congreso Nacional para asistir a la ceremonia en la que Danilo Medina prestaría juramento de su cargo como Presidente de la República Dominicana. Una toma de posesión con singular etiqueta: traje blanco, camisa blanca y corbata negra. Don Juan Carlos, que tiene un fondo de armario de un rey, tenía de todo menos la indumentaria elegida y vistió de gris claro y corbata negra, como algunos otros de los asistentes. Evo Morales, a su lado, prescindió del traje clásico, fiel a su peculiar estilo, y optó en su lugar por una de sus típicas chaquetas con bordados de lana. Una vez finalizada la ceremonia y tras el saludo de los jefes de las delegaciones extranjeras asistentes al Presidente Medina, don Juan Carlos emprendió su regreso a España. Tal vez no por mucho tiempo.

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