La infanta Elena vuelve al trabajo después de acompañar a su sobrina Irene Urdangarin en su Primera Comunión

La Infanta ha visitado Lorca, días antes del cuarto aniversario de los terremotos, en calidad de directora de Proyectos Sociales y Culturales de la Fundación Mapfre

La infanta Elena ha dejado patente siempre que está para quien la necesite: la familia, la empresa o España. Después de viajar a Suiza para arropar a su sobrina Irene Urdangarin en su Primera Comunión, de la que informa esta semana la revista ¡HOLA! con fotografías exclusivas, la Infanta ha vuelto al trabajo y, en calidad de directora de Proyectos Sociales y Culturales de la Fundación Mapfre, se ha trasladado a Murcia para presentar en el Patio del Palacio de Guevara el libro La valoración de inmuebles del patrimonio histórico y los riesgos sísmicos en el contrato de seguros: el caso de Lorca.

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La Duquesa de Lugo, acompañada por el alcalde de la localidad murciana, Francisco Jódar, destacó durante el acto que la fundación para la que ella trabaja lleva años colaborando con Lorca y manifestó que es un placer volver a Lorca después del fatídico 11 de mayo de 2011 y volver a sentir el cariño de los lorquinos, justo apenas unos días antes de que se cumpla el cuarto aniversario de los terremotos, que provocaron nueve muertos, más de 300 heridos y daños en el 80 por ciento del parque inmobiliario, que meses después se tradujeron en la demolición de más de 1.150 viviendas.

El alcalde de Lorca recordó que la hermana del Rey estuvo en la ciudad semanas después de los seísmos, también con la Fundación Mapfre, para entregar un cheque por valor de 250.000 euros para reflotar el tejido comercial dañado: "Lorca os recibe hoy de un modo muy distinto. Con el esfuerzo de todos hemos convertido los escombros en edificios, hemos reparado 20.000 hogares y estamos construyendo una nueva ciudad y recuperando el patrimonio".

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Tras la presentación del libro, doña Elena recorrió los jardines de Guevara protegiéndose del sol con un sombrero panamá. Uno de sus detalles de estilo, junto a un collar coral, sus colgantes de siempre (o casi siempre) y un broche con forma de mariposa, que remataban el juvenil atuendo elegido para la ocasión: chaqueta y suéter de rayas de color melocotón y un clásico pantalón marino.

Doña Elena pudo ver algunas de las joyas del bordado lorquino en oro y sedas y observó además un retrato bordado del rostro de Felipe VI que estaban realizando. Finalizó el día en Lorca, con una visita de carácter privado a la iglesia de Santiago, del siglo XVIII, destruida durante los terremotos y que ella conoció en su anterior visita, donde se encontró con entusiastas admiradores lorquinos que no quisieron perder la ocasión de saludarla o, en su defecto, fotografiarla con el móvil para llevarse una prueba gráfica a casa de su encuentro real de refilón.

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El mismo cariño demostró con los lorquinos que con los suyos unos días atrás. La Duquesa de Lugo había viajado el fin de semana a Suiza para arropar a su sobrina Irene Urdangarin en uno de los días sín duda más inolvidables de su vida: su Primera Comunión. La Infanta, con un vistoso conjunto de pantalones estampados, chaqueta y fular turquesa, acudió acompañada por su hijo mayor, Felipe de Marichalar, que se ha convertido en un apuesto joven de 16 (a punto de 17) años, según hemos podido ver esta semana en la revista ¡HOLA!

La pequeña protagonista, vestida con el mismo vestido de organza que llevaron en su día su madre y su tía, posó muy sonriente junto a sus padres, la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin; sus tres hermanos mayores y su abuela materna, doña Sofía, a las puertas de la pequeña iglesia, a orillas del lago Lemán, donde tuvo lugar la ceremonia. Pronto la Princesa de Asturias recibirá su Primera Comunión. La princesa Leonor será una niña más entre sus compañeras de colegio y tomará el sacramento en la Parroquia Asunción de Nuestra Señora de Aravaca.

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