Cantabria se vuelca en su recibimiento a los Príncipes de Asturias

Don Felipe y doña Letizia visitaron primero la famosa cavidad cántabra y asistieron posteriormente a la V Reunión de Directores del Instituto Cervantes que se está celebrando en Comillas

El entorno de la cueva de El Soplao y el del Palacio de Sobrellano estaban particularmente concurridos esta mañana. El motivo: la primera visita de los Príncipes de Asturias a Cantabria. Primero a la famosa cavidad y posteriormente a la V Reunión de Directores del Instituto Cervantes que se está celebrando en Comillas. La expectación era máxima, pero no hubo decepciones. Ni las cuevas defraudaron a don Felipe y doña Letizia, ni los Príncipes, a sus admiradores. Tenían “muchas ganas” de visitar la cueva y aún se quedaron con ganas de más. Tanto es así que según cuentan al príncipe Felipe confesó a las autoridades que le hubiera gustado haber hecho el recorrido largo de dos horas y media de duración, en lugar de la media hora que permanecieron visitando las galerías La Gorda y La Ópera, guiados por el Consejero de Cultura, y ambos prometieron volver.

Al término de la visita, antes de contemplar el estudio de investigación situado junto a la cueva donde se encuentra el material extraído del yacimiento de ámbar de El Soplao, los Príncipes de Asturias se dieron un baño de multitudes. El primero de la jornada con aplausos y gritos de "guapos, guapos" de los 300 ciudadanos allí reunidos. El segundo del día superó todavía a este. Don Felipe y doña Letizia volvieron a ser recibidos entre aplausos y vítores por más de 500 personas a su llegada al Palacio de Sobrellano, en Comillas, que acoge esta semana la reunión de los directores de todos los Institutos Cervantes del mundo. El cariño de los cántabros hacia los Príncipes se manisfetó de mil y una maneras: les llamaban por su nombre; les saludaban agitando banderas de España que en el reverso tenían el logo de la Fundación Comillas; les torpedeaban a piropos y fotografías... Los Príncipes correspondieron dedicándoles unos minutos.

 

Doña Letizia tuvo además una sorpresa. Entre el público se encontraba Gabriel de la Casa, de 50 años de edad con síndrome de Down, que la Princesa conocía por una reciente audiencia concedida en el Palacio Real a la Fundación Juan XXIII. Un centro con sede en Vicálvaro, Madrid, que trabaja en la formación y el empleo de jóvenes con síndrome de Down. En el encuentro de entonces, Gabriel le contó que veranea cada año en Comillas con su familia, ya que su abuela es cántabra, y que en la visita de los Príncipes a Cantabria haría por verles. Lo prometido es deuda. El hombre gritó “tengo una carta para ti, Princesa” y ella acudió para conversar unos minutos con él y tomar el sobre que contenía un dibujo de ella junto a su marido y las hijas. La realidad de los actos oficiales siempre supera el programa oficial.

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