Nueva Zelanda recibe a los Reyes al estilo maorí

Don Juan Carlos y doña Sofía fueron obsequiados en Wellington con una ancestral bienvenida por el Kaumatua

Pocas ceremonias de bienvenidas hay, a estas alturas de reinado, que puedan sorprender a los Reyes de España como la que Nueva Zelanda les brindó ayer al estilo maorí. Don Juan Carlos y doña Sofía iniciaron su visita a las antípodas con una ofrenda floral en el National War Memorial ante la tumba del soldado desconocido, en memoria a los que fallecieron en la Segunda Guerra Mundial, y con un ritual ancestral tras su paso por la sede del Parlamento en Wellington, la capital neozelandesa, donde fueron recibidos por el Presidente de la Cámara, Lockwood Smith, y el Kaumatua (dignatario maorí de cierta edad que goza del prestigio y del respeto de su pueblo) de la sede ejecutiva, Rose Tahuparae. 

 

Tres toques de una caracola anunciaron el comienzo de la recepción maorí a los Reyes de España. Le siguió una danza ritual, el baile del desafío, en el que un guerrero se acerca al visitante, esta vez el Rey, con cara hosca y gestos intimidatorios (para comprobar sus intenciones), ocultando en su cinturón el rakau tapu, el dardo símbolo de la paz. Tras unos intrincados movimientos, el maorí arrojó al suelo el dardo y, mientras esperaba a que don Juan Carlos lo recogiera manteniendo el contacto visual entre ambos, agitó desafiante su daga, antes de determinar si el visitante venía o no en son de paz.

El Rey, ante la expectación de doña Sofía, de los invitados y del numeroso público congregado en las inmediaciones para presenciar la ceremonia, se agachó y recogió el dardo, como muestra de sus buenas intenciones. El guerrero realizó un movimiento con su arma y se golpeó el muslo derecho, en señal de que el grupo podía continuar su camino y se inició la llamada de bienvenida por el resto de maoríes que presenciaban la escena.

Los invitados reales se acercaron entonces hasta la asamblea de ancianos, que habían presenciado a distancia la ceremonia, para saludarles a la manera tradicional juntando sus frentes y sus narices. Los Reyes cumplimentaron el saludo a cada uno de los integrantes de la asamblea encabezados por Kura Moeahu, portavoz de cultura, para después ser obsequiados con un baile del grupo que recuerda su viaje en canoa hacia esta tierra, cuya dificultad muestran con gestos corporales, sacando la lengua y moviendo incansablemente los ojos. A la tradicional bienvenida maorí se sumó la más común revista a las tropas en honor a los invitados.

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