Los Príncipes de Asturias, además de presidir la entrega de despachos de los cerca de 80 nuevos tenientes y alférez del Ejército del Aire en un acto que tuvo lugar en la Academia General del Aire (AGA), en San Javier (Murcia), encontraron un hueco para hacer algunas confidencias sobre su hija la infanta Leonor.

El Príncipe vestía uniforme de comandante del Ejercito del Aire con el Toisón de Oro y la Gran Cruz del Mérito Aeronáutico. [Doña Letizia], chaqueta blanca troquelada y falda de seda con estampados en cashmere blanco y negro -el mismo conjunto de Felipe Varela que llevó el día que presentó a su hija ante la Virgen de Atocha-, además de un abanico negro que usó sin parar para combatir el bochorno inmisericorde, durante la celebración del acto. La solana recordó precisamente a la Princesa de Asturias su visita a Mula, cuando aún estaba embarazada.

"La Infanta duerme muy bien"
La Princesa ya andaba prevenida del sofocante calor que azota la tradicional cita de julio. Era su segunda visita a la Academia de San Javier y estaba familiarizada con la ceremonia. Pero este dominio de la situación no sólo se notó en su acierto de incorporar el abanico a su indumentaria, sino, sobre todo, en una actitud infinitamente más relajada que en su anterior encuentro. Prueba de ello, fue el gesto espontáneo de la princesa Letizia: rompió el protocolo militar para colocar mejor al [príncipe Felipe] la banda de Gran Cruz del Mérito Aeronáutico, mientras charlaban animadamente ellos solos.

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