El Rey don Juan Carlos se sometió, hace quince días, a dos chequeos médicos, en los que se sucedieron todo tipo de pruebas, realizadas por dos prestigiosas clínicas catalanas. Y los resultados fueron "plenamente satisfactorios", tal como anunció el doctor Avelino Barrós, jefe médico de la Casa del Rey. Los buenos resultados médicos se han visto correspondidos con una agenda trepidante, en las últimas semanas, que el Rey ha cumplido paso a paso, recorriendo la geografía de nuestro país y cambiando de registros sin grandes complicaciones. Desde la atención a personalidades internacionales (como la cena celebrada en La Zarzuela en honor al Presidente de Perú y su esposa, Eliane Karp) hasta históricos encuentros deportivos: en unos casos como espectador -espectacular victoria de Alonso en Montmeló; triunfo del Barça, en París, en la Copa de Europa-; en otros, como participante (en la XIII Regata Barcelona Eau de Rochas, sobre El Bribón, con excelente resultado).

Tras la barrera
Pero aún hay más. El Rey presidió, desde la barrera G, la primera gran cita de la Feria de San Isidro. Y, como ya ha ocurrido en otras ocasiones, los toreros (este año, en cartel, Finito de Córdoba, El Juli y Perera) brindaron su faena a don Juan Carlos. Y hubo más en la plaza de las Ventas. Hasta la montera le lanzaron. Y el Rey no dudó en ponerse en pie y corresponder el gesto. Como tampoco dudó en acudir a Valencia y presenciar la botadura del nuevo "Desafio Español". Y como después de tan agitada agenda, las fuerzas pueden fallar, como colofón, tanto él como la Reina visitaron, en Asturias, las instalaciones de Corporación Alimentaria Peñasanta (CAPSA), el complejo lácteo de envasado de leche líquida más grande de Europa; y visitaron los laboratorios en Asturias de la firma farmacéutica Bayer. Allí tomaron el pulso al Rey y comprobaron que sí, que su salud es de hierro... y ganas.

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