Casi un mes y medio después de su llegada al mundo, el pasado 5 de junio, Irene Urdangarín Borbón, la primera hija de los Duques de Palma después de tres varones, y sexto nieto de los Reyes de España, recibió el bautismo en el transcurso de una misa concelebrada por el cardenal don Antonio María Rouco y el arzobispo castrense de España, Francisco Pérez, asistidos por el prelado de honor de Su Santidad, monseñor Serafín Sedano.

Los padrinos
La ceremonia, que se inició a las 19:30 horas de la tarde y se prolongó hasta las 20:30, tuvo lugar debido al tiempo estival en los jardines del Palacio de la Zarzuela a las afueras de la ermita que se encuentra junto a la residencia de los Reyes. Actuaron como padrinos dos amigos de los Duques de Palma: Rosario Nadal, esposa del príncipe Kyril de Bulgaria, y Pedro López Quesada, casado con Cristina de Borbón Dos Sicilias, hija del infante don Carlos, Duque de Calabria.

Las mismas aguas, la misma concha y la misma pila bautismal
Irene recibió las aguas del río Jordán -el río de la Tierra Santa que fluye desde el Mar de Galilea hasta el Mar Muerto-, como las recibieran, en el transcurso de los últimos treinta años, su madre, la infanta [doña Cristina]; sus tíos, el [Príncipe de Asturias] y la infanta [doña Elena]; sus hermanos, Juan Valentín, Pablo Nicolás y Miguel, y sus primos, Froilán y Victoria Federica, envuelta en el faldón de cristianar con el que fuera bautizado su abuelo, el Rey, en Roma, durante los tristes tiempos del exilio.

Para su acristianamiento, siempre siguiendo las costumbres de la Casa, se usaron además, la Concha de la capilla del palacio de Oriente y la Pila del palacio Real, una joya de plata sobredorada fabricada a principios del siglo XIX.

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