Los Reyes de España ofrecieron una cena en el Palacio de la Zarzuela a los seis presidentes centroamerícanos que visitaron nuestro país

—¿Se plantea usted nuevas adopciones?
—Tenemos otros tres chicos: una niña, que con cinco años vino a casa hace ocho meses y estaba muy desnutrida y, gracias a Dios, ahora está preciosa, y dos niños, que son testigos protegidos.

—¿Es suficiente con cinco niños en casa?
—Por el trabajo de mi marido, no disponemos de más tiempo para dedicarlo a los niños, aunque los tres que he citado últimamente están con nosotros sólo temporalmente.

Crisis Superada
—¿Está superada ya la crisis de adaptación que el pasado verano desató diversos rumores sobre su matrimonio?
—Sí, está superada. Y la verdad es que cuando miro atrás me doy cuenta de que es muy difícil. En primer lugar, el matrimonio en sí mismo (sobre todo con una persona que ha estado casada anteriormente); después, los hijos de esa anterior relación, y a eso hay que añadir también una anterior novia de tu marido que está ahí, en el Gobierno, y que además tu esposo es Presidente y que tú estás en un país que no es el tuyo… Yo he tenido que dejar atrás mi trabajo, mi independencia, mi familia, mis amigos. En resumen: la adaptación ha sido difícil por muchas cosas que se han juntado a la vez.

—Ser una mujer tan independiente, ¿le ha puesto las cosas más difíciles?
—Por una parte pienso que el dejar mi trabajo y dejar mi independencia me costó, pero por otra parte he descubierto un gran número de actividades que me llenan la vida, porque mi profesión (soy economista de empresa)estaba muy lejos de las inclinaciones de mi corazón. Sin embargo, ahora puedo dedicar todo mi tiempo a ayudar a los más necesitados, sobre todo a los niños. Me compensa mucho más lo que hago ahora que lo que he perdido profesionalmente.

—¿Se siente valorada como mujer junto al Presidente de Honduras?
—Sí, mucho. El tiene una mente muy abierta, porque se ha educado mucho tiempo fuera. Encajamos mucho en nuestras ideas sobre la familia, la niñez y los temas de la mujer. El me sigue y me apoya y, además, me dice que le encanta verme feliz siempre rodeada de niños.

—¿Qué otras cosas tienen en común?
—El sentido de la responsabilidad, la honestidad y el amor por los niños.

—¿En qué se diferencian más?
—En el carácter: él es muy tranquilo, tiene una manera menos temperamental de ver las cosas.

—¿Quizá influya la diferencia de edad?
—Creo que es más por el carácter español, que es muy temperamental. Nosotros no nos damos cuenta, es algo habitual, pero si salimos de nuestro entorno y nos trasladamos a Centroamérica, el contraste es tremendo. Mi marido, cuando me ve indignada por un problema o preocupada, me dice que me tranquilice, porque parece que estoy enfadada.

—¿Quizá esa diferente forma de ver las cosas pudo dar lugar a malentendidos?
—Nuestra manera de expresar nuestros sentimientos es muy vehemente, y para ellos, para los centroamericanos, es como si fuera una agresión.

—¿Está terminado el proceso de adaptación como pareja?
—En toda relación hay un período de encaje, y máxime cuando hay tantas diferencias. Nosotros estamos en un período en el que uno no se puede dedicar completamente al otro, porque hay un trabajo de mucha responsabilidad que nos absorbe, y ese es un inconveniente también a la hora de adaptarse una pareja.

—Superado este primer período, ¿cree que su matrimonio es para toda la vida?
—Sí, por supuesto. Es para siempre.

—¿Cómo ha sido la cena con Sus Majestades los Reyes de España?
—Magnífica. Son unas personas muy especiales. He hablado en otras ocasiones con los Reyes. Doña Sofía me parece una persona sencilla, cálida; una persona muy especial.

Más sobre

Leer más