El rey Alfonso XIII, en quien también recaían los derechos de la Corona de Francia delegó, entonces, los derechos del reino de España en su hijo Juan, en Roma en 1941, por renuncia expresa de los primogénitos, los infantes Alfonso y Jaime. Don Juan de Borbón, quinto hijo del Rey, se convierte así en Príncipe de Asturias y en Rey de España por derecho. Franco, sin embargo, le obligaría a vivir en el exilio. Entre Roma y Estoril, ciudades en las que fueron naciendo los infantes: doña Pilar, el príncipe Juan Carlos, la infanta Margarita, y don Alfonso y, desde las que jamás dejó de luchar por la causa monárquica. A pesar de las malas relaciones existentes entre el conde de Barcelona y el Generalísimo, Franco que había casado a su nieta mayor con el príncipe Alfonso de Borbón, hijo del infante Jaime y nieto de Alfonso XIII, decide reinstaurar la Monarquía en un heredero de dicho monarca. Así, y pese su vinculación familiar con el duque de Cádiz, el dictador proclama como sucesor en la jefatura del Estado a título de Rey al príncipe Juan Carlos de Borbón y Borbón, nieto de Alfonso XIII.

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