Federico y nuestra casa , un lugar maravilloso. Capítulo VIII

Mary describe a Federico como un hombre con muchísimas cualidades. Tiene una gran energía, espiritual y física. Lo define como un hombre muy interesante con una personalidad muy compleja. Piensa mucho las cosas y mantiene un permanente combate consigo mismo, como otras muchas personas entre las que la propia Mary se incluye. Tiene un corazón muy cálido, es leal, honesto, casi irreprochable. Es divertido y resulta muy agradable estar con él. También es curioso y puede resultar una caja de sorpresas. Es un hombre polifacético. Desea desarrollarse y crecer en la vida. Es cariñoso y sabe llegar al corazón de la gente. 'A él no le gusta que lo diga, pero también es una persona solitaria, como lo somos todos'.

Trabaja para lograr un todo en el que cada pieza encaje. Tiene que construir un papel que resulte relevante para él y para el tiempo en el que será rey. Se trata de una evolución constante. 'Creo que cada día que pasa se vuelve más y más fuerte. Se está encontrando a sí mismo'.

A Mary no le parece fundamental que sea el hombre el que mantenga a la familia; es algo que depende de la cultura en la que se viva. Nuestra sociedad ha cambiado mucho y ya no pasa nada porque sea el hombre el que se quede en casa con los niños mientras la mujer trabaja fuera. Mary está segura de que Federico lo haría muy bien, llegado el caso. Ahora mismo ya hacen la comida juntos -a Federico le gusta mucho más que a ella- y disfrutan inmensamente de su nuevo hogar.

Mary describe la Casa de la Cancillería de Fredensborg como un lugar absolutamente maravilloso situado en entorno fantástico y con una atmósfera increíble. La renovación de su nueva casa es un proyecto al que han dedicado mucho tiempo y muchos esfuerzos. Sabe que para muchos puede resultar sorprendente que hayan elegido colores tan fuertes para pinar las paredes; ellos mismos están asombrados de lo fácil que les ha resultado ponerse de acuerdo y trabajar juntos. Casi todos los hogares daneses que Mary había visto tenían las paredes de color blanco o claro. Ellos tienen la suerte de disponer de espacios muy grandes en los que pueden usar muchos colores. No les asustan los colores fuertes y sólo han conservado los tonos originales en las habitaciones oficiales.

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