La familia real belga recuerda unida a sus difuntos

Se reunió ayer en la Iglesia de Nuestra de Señora de Laeken para asistir a la celebración de una misa en memoria de los miembros fallecidos de la familia

nullVER GALERÍA

 

La familia real belga al completo se reunió ayer para acudir a la celebración de una misa en la Iglesia de Nuestra de Señora de Laeken en recuerdo de los miembros fallecidos de la familia. La tradición de celebrar una misa en su memoria se remonta al año 1935 cuando se celebró una misa funeral por el alma del rey Alberto I, fallecido en un accidente de escalada en Marche-Les-Dames el 17 de febrero de 1934. Tras la muerte de la reina Astrid en un accidente de coche el 29 de agosto de ese mismo año, se decidió convertir todos los 17 de febrero en una fecha de homenaje y recuerdo a los difuntos de la familia real belga. Este año, de manera extraordinaria y por razones de agenda, la celebración de la misa se ha adelantado un día.

La ceremonia de esta misa está considerada como uno de los actos oficiales de mayor tradición y una de las pocas oportunidades a lo largo del año en la que todos los miembros de la familia real belga hacen acto de presencia. Así fue también ayer. Todos se dieron cita en la catedral de Laeken, a escasos kilómetros del centro de Bruselas, incluida la reina Fabiola que, a pesar de presentar ciertas dificultades para caminar -oyó sentada la misa en su totalidad-, hizo muestras, a sus 83 años, de sus habituales simpatía y vitalidad. Tampoco faltaron el príncipe Laurent y su esposa, la princesa Claire, cuya presencia puede ser interpretada como un indicio de búsqueda de normalidad en las relaciones del hijo pequeño de los soberanos con su padre, despúes de una serie de actuaciones irregulares del príncipe Laurent que condujeron a su casi completa desaparición de la agenda oficial de la Casa Real.

 

nullVER GALERÍA



Vuelve a reinar la unión familiar y, como prueba, las numerosas muestras de cariño que los reyes Alberto y Paola, los herederos Felipe y Matilde, los príncipes Astrid y Lorenzo, los príncipes Laurent y Claire… se profesaron en público. Todos con todos. También infinidad de admiradores de la familia real belga se congregaron para saludarles y manifestarles su afecto en las inmediaciones del templo, a las puertas de la Iglesia de Nuestra de Señora de Laeken, construida en el siglo XIX y dedicada a la primera reina de los belgas. La elección del templo para la celebración de esta misa también tiene su porqué: allí se encuentra el Panteón Real con los restos mortales de los miembros de la familia Sajonia-Coburgo-Gotha, de la que desciende el actual rey. Todos reunidos al menos por un día.

Más sobre

Leer más