Algunos miembros de la realeza vivirán esta Navidad de manera especial. Para unos las celebraciones navideñas de este año serán mucho más burbujeantes; para otros, más emotivas de lo habitual; para unos, particularmente dulces, con sabor a reencuentro de anuncio de turrón, y para otros, sencillamente únicas. Ellos celebrarán como nunca las fiestas de siempre.

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2018, el próspero

No le podían pedir más a 2018, el annus magnificus de la Familia Real británica. La mayor de las fortunas aguardaba este año a los Duques de Sussex, bendecidos no solo con la boda soñada sino también con el deseado embarazo. La pareja brindará por tantas cosas buenas con todos los Windsor y, si se confirman las informaciones, también con Doria Ragland, madre de la Duquesa, que podría unirse al brindis familiar en Sandringham tras haber sido invitada personalmente por Isabel de Inglaterra en una muestra extraordinaria de gentileza.

Pero la Navidad será igualmente burbujeante para los Duques de Cambridge que festejarán la ocasión por primera vez junto al príncipe Louis, de ocho meses; para Mike y Zara Tindall que han incrementado la familia y por tanto la felicidad en estas fechas tras el nacimiento de Lena Tindall, de seis meses; para los recién casados Eugenia de York y Jack Brooksbank, que seguro centrarán parte de las conversaciones de la sobremesa con las aventuras de su luna de miel, y para Beatriz de York, que podría disfrutar de unas nuevas Navidades en pareja.

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También ha sido un gran año para los Grimaldi, uno de esos en los que se desborda la espuma de la vida con el descorche de una alegría tras otra. Estefanía de Mónaco dio la primera buena noticia del año con el anuncio del compromiso de su hijo, Louis Ducruet, y su novia, Marie Chevallier. Ese mismo 21 de febrero, la pareja compartió en sus redes sociales las románticas fotos de la exótica pedida de mano en un escenario único, a pie de playa, en Hoi An, probablemente la ciudad más bonita de Vietnam, país de ascendencia de la novia.

Volvería a correr el champán el 14 de marzo por el 60º aniversario de Alberto de Mónaco y en los meses sucesivos por los nacimientos de los tres nuevos nietos de Carolina de Mónaco, que ya suma siete: Max Rainier, tercer hijo de Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo, el 19 de abril; Francesco Carlo Albert, segundo hijo de Pierre Casiraghi y Beatrice Borromeo, el 21 de mayo, y Balthazar, primer hijo en común de Carlota Casiraghi con Dimitri Rassam, el 23 de octubre. La Navidad llega con aromas de bebé y la promesa de una boda para el año que viene. O dos, si finalmente Carlota Casiraghi se decide a dar el gran paso el próximo 2019.

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Vuelven a casa por Navidad

El dolor de la separación no es nada comparado a la alegría del reencuentro. La frase es de Charles Dickens, autor de Canción de Navidad, y viene a describir otro clásico de estas fechas: la vuelta a casa tras la larga ausencia. Elisabeth de Bélgica, a sus dieciséis, sabe perfectamente lo que es una emotiva despedida, de esas colmadas de besos y abrazos, incluso tal vez también sepa lo que es un sentimiento de vacío por la nostalgia. Este verano la Duquesa de Brabante hizo las maletas para continuar en el Reino Unido su formación académica: dos años de Bachillerato Internacional en el prestigioso UWC Atlantic College de Gales. Este invierno volverá a casa por Navidad y descubrirá por sí misma que la efusiva reunión lo supera todo.

Magdalena de Suecia ya ha pasado por ello. La Princesa, que vivió años atrás en Nueva York y Londres y en la actualidad reside en Miami con toda la familia, sabe por experiencia propia que la Navidad de este año promete ser extremadamente dulce: por la delicia del reencuentro familiar, especialmente después de haberse perdido la ineludible entrega de los Premios Nobel, y por la guinda de la primera celebración junto a su pequeña, la princesa Adrienne.

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Diciembre sin...

La Navidad no será igual sin Henrik de Dinamarca, pero la reina Margarita se sentirá arropada por toda la familia. A diferencia del año pasado, que celebró sola con el príncipe Henrik las que serían sus últimas Navidades juntos –la familia del príncipe Federico celebró las fiestas en Australia, tierra natal de la princesa Mary, y la familia del príncipe Joaquín pasó las señaladas fechas en Francia, país de origen de la princesa Marie-, este año la soberana reunirá a sus hijos, sus nueras y sus ochos nietos en torno a la mesa de Nochebuena del palacio de Marselisborg en Aarhus en las que serán las primeras Navidades sin el Príncipe, que falleció el pasado 13 de febrero a causa de una infección pulmonar que agravó su ya de por sí delicado estado de salud por las complicaciones derivadas de sus continuos problemas vasculares.

No cambiará el menú, las tradicionales exquisiteces navideñas de arroz y ganso y, de postre, el pastel de ciruela inglesa, que la reina Margarita aprendió a hacer de su madre, la reina Ingrid; tampoco la decoración navideña, que vestirá de fiesta la residencia de vacaciones de la soberana; ni siquiera el bullicio de la familia reunida que llenará cada rincón de palacio, y no será igual. También la infanta Cristina necesitará del calor familiar para afrontar la Navidad más gélida, la primera que pasará sin su marido, Iñaki Urdangarin, tras la sentencia del Supremo.

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Únicas e irrepetibles

Naruhito de Japón vivirá su último Año Nuevo como Heredero al Trono del Crisantemo. Asistirá por última vez como Príncipe a la celebración oficial de bienvenida a 2019, arropando a su padre, Akihito de Japón, que pronunciará su último discurso como Emperador en la tradicional ceremonia. Desde el balcón del Palacio Imperial, el emperador Akihito dará cuenta a las multitudes de japoneses de los propósitos del año y, en definitiva, de los del relevo. Sospechamos que será su aparición de Año Nuevo más concurrida de los últimos años, a partir de entonces se precipitarán los cambios, porque en unos meses, tras la abdicación el 30 de abril y la proclamación el 1 de mayo, nada volverá a ser tal cual.

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Difícilmente se repetirá un año de aniversarios como 2018. Los españoles hemos asistido a lo largo de estos doce meses a una carambola de acontecimientos reales desde enero, con el 50º cumpleaños del Rey y la imposición del Toisón de oro a la Princesa de Asturias, a diciembre, con el 40º aniversario de la Constitución. Una ocasión tras otra ha tenido debida atención y celebración en la agenda oficial, como los aniversarios del rey Juan Carlos y de la reina Sofía, que cumplían 80 años en enero y noviembre respectivamente, y reunieron a la familia del Rey; la triple efeméride del I Centenario de la Coronación de la Virgen de Covadonga, el XIII Centenario del Reino de Asturias y el Centenario de la creación del Parque Nacional de la montaña de Covadonga, que se festejó oficialmente con la primera visita de la Princesa de Asturias, o el 40º aniversario de la aprobación de la Constitución por las Cortes Constituyentes, en el que la Princesa pronunció sus primeras palabras. Ha sido un año único, irrepetible... a menos que 2019 lo supere.

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