Ayako de Japón se casa en una ceremonia tradicional tras la que dejará de ser Princesa

La hasta ahora Alteza Imperial y el financiero Kei Moriya se han dado el 'sí, quiero' este lunes en una boda que se ha celebrado en el santuario Meiji Jingu de Tokio

El 2018 está siendo, sin duda, el gran año de las bodas reales. Tras el enlace de los Duques de Sussex y el de Eugenia de York, ahora le toca a la monarquía del Sol Naciente disfrutar de la alegría de un “sí, quiero” por amor. Este lunes, la princesa Ayako de Japón se ha casado con el financiero Kei Moriya, en una ceremonia tradicional que se ha celebrado en el santuario Meiji Jingu de Tokio. La Princesa es la tercera hija de la familia imperial Takamado y su padre fue primo del emperador Akihito. Su madre, la princesa Hisako, es muy conocida por participar en actos públicos, culturales y deportivos como la candidatura para los Juegos Olímpicos de 2020.

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Desde 1947, la Casa Imperial nipona establece que las mujeres nacidas como princesas pierden su estatus de Alteza y las funciones de representación al casarse con un hombre que no tenga sangre real. Así que Ayako dejará de ser Princesa para convertirse en una ciudadana más y todo por estar junto al hombre que ama. No ha sido el único caso en que alguien de la realeza nipona ha renunciado a sus privilegios por amor. La princesa Sayako, hija de los actuales Emperadores, se casó en 2005 con un funcionario del Gobierno de Tokio y pasó a convertirse en Sayako Kuroda. Por rechazar su posición, Ayako recibirá casi 900.000 euros a modo de indemnización.

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- La próxima boda en la Familia Imperial de Japón no es la que esperas

Pese a no ser ya miembro de una de las dinastías más arraigadas del planeta, eso no significa que la boda de Ayako no haya tenido toda la pompa propia nipona. Fiel a las costumbres de su país, Ayako se ha casado a la manera tradicional. No ha elegido un vestido blanco al estilo occidental, sino un vistoso kimono. Su ya marido sí que ha opotado por el protocolario chaqué, que complementó con chistera y guantes. Ella ha vestido una túnica uchiki y el hakama, unos pantalones con pliegues anchos que se atan a la cintura y caen a los tobillos. Después de reencontrarse, la Princesa se cambió y llevó el kouchiki más formal, una capa más pequeña de manga larga y ancha, y una falda larga dividida llamada naga-bakama. Estas vestimentas eran las que usaba la nobleza japonesa en la era Heian, que duró desde el año 749 hasta el 1185. La elección de la vestimenta, típicamente sintoísta, de la novia está cargada de un gran simbolismo y los motivos florales bordados así como la representación de aves (en color rojo) significan longevidad.

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Esta no ha sido ni será la única celebración de la pareja. El pasado viernes, Ayako acudió al Palacio Imperial y se despidió de manera formal del emperador Akihito y de la emperatriz Michiko, un ritual conocido como Choken -no-gi. Lo novios intercambiaron tazas de sake y palillo, un ceremonial que simbolizó su marcha de la Familia Real. El ritual se celebró en el Palacio Imperial, donde acudió vestida con un kimono rojo y el pelo recogido al estilo osuberakashi. Ayako caminó lentamente por el pasillo hacia el santuario Kashikodokoro, entró en la sala principal y adoró a la Diosa del Sol, la deidad ancestral de la Familia Imperial, según informa The Japan News.

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A diferencia de las bodas a las que estamos acostumbrados, el banquete nupcial se reservará para el día siguiente. Este martes ofrecerán una recepción en el New Otani Hotel de Tokio en el que se espera a los Príncipes Herederos. Para esa ocasión, aún no se sabe que estilismo elegirá Ayako, aunque otras novias reales han optado por vestidos blancos de estilo occidental.

En la cultura nipona, el cambio de ropa en la novia es de lo más común. En algunas celebraciones sintoístas, las mujeres suelen usar un kimono shiromuku completamente blanco realizado en seda y con una bata blanca. Allí, al igual que ocurre en Europa, este color simboliza la pureza y el comienzo de la vida de la novia en su nueva familia. A Ayako, de momento, no se la ha visto con este traje. Después, las niponas cambian de vestido por otro más vistoso. “Ponerse algo de colores como si la recibieran o la aceptaran en la casa del marido. Es como una especie de renacimiento, es mucho más que un cambio de ropa”, esxplica Sheila Cliffe, autora de La vida social del kimono. Pasado y presente de la moda japonesa a la CNN. Aunque los usos y costumbres se respetan, cada vez son más las mujeres que optan por ponerse un vestido convencional para la recepción. Al igual que ha ocurrido con las grandes novias de las bodas reales de la Casa Windsor, los trajes elegidos por las novias imperiales también son motivo de inspiración para cientos de mujeres en Japón.

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 Ayako, de 27 años, se graduó por la Universidad Internacional de Josai donde trabaja como investigadora. Kei Moriya, de 32, estudió en la Universidad de Keio y ahora trabaja para la compañía de transporte japonesa NYK Line, que forma parte de Mitsubishi. Tras este casamiento, la Familia Imperial pasará a tener 16 miembros, solo cinco varones, los únicos que pueden acceder al trono: el emperador Akihito, su hermano el príncipe Hitachi, el príncipe heredero Naruhito, el príncipe Akishino y su hijo el príncipe Hisahito.

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