Stephanie de Saxe-Coburg y Gotha y Jan Stahl, protagonistas de una boda real como ninguna

La Princesa alemana, de 46 años, y su príncipe ingeniero, de casi 50, contrajeron matrimonio en una ceremonia civil en el castillo de Friedenstein en Gotha, Alemania, y celebraron su nueva vida en común con palas en mano

Stephanie de Saxe-Coburg y Gotha y Jan Stahl han contraído matrimonio por lo civil en una boda real muy real, al estilo de la propia pareja de novios, princesa ella e ingeniero él. Con el corazón en las nubes, en un escenario nupcial de los que sólo se encuentran en las páginas de cuentos de hadas, y con los pies en la tierra, más que conscientes a sus 46 y casi 50 años que el amor hay que trabajarlo, se dieron ayer su primer sí en el castillo de Friedenstein en Gotha (Alemania), que acogía el primer enlace real en más de 200 años. 

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La princesa Stephanie era una novia blanca y radiante. Vistió su gran día con un elegante traje brocado de dos piezas, una chaqueta abotonada, con escote de corazón y péplum, y una falda a juego hasta la rodilla. La Princesa lució unos pendientes y un collar de perlas como principales joyas y coronó su primer traje nupcial con el cabello recogido en un moño entreverado con pequeños adornos de estrella como hacía Sissi. Su flamante marido combinó el tradicional chaqué del novio con los colores del ramo de novia de la Princesa, en uno de los muchos gestos románticos de su gran día, y lució un chaleco amarillo, color de última moda desde que Amal Clooney y la Duquesa de Sussex le han hecho sitio en su vestidor, y una corbata roja de lunares, igual que las rosas de ella.

Los recién casados atravesaron el tradicional arco de espadas en alto como en cualquier boda real que se precie, pero celebraron su unión como en ninguna otra vista. Parece que, seguros de haber encontrado el amor verdadero, hubieran decidido no perder más tiempo para hacer juntos todas esas cosas que hay que hacer al menos una vez en la vida. Así que tomaron sus palas y, ante las cámaras, se pusieron a plantar un árbol, símbolo de su amor, que crecerá alto con los cuidados oportunos. Mientras, entre foto y faena, el novio aprovechaba cualquier momento para besar apasionadamente a su mujer.

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La pareja celebró sus nupcias por lo civil en el castillo de Friedenstein, donde contrajeron matrimonio en 1817 los tatara-tatara-tatara-tatara-tatara-tatara-abuelos de la princesa Stephanie, la princesa Luise de Saxe-Gotha-Altenburg y el duque Ernst I de Saxe-Coburg-Saafeld, padres de Ernst II, Duque de Saxe-Coburg y Gotha, y del príncipe Alberto, consorte de la reina Victoria. La princesa Stephanie, nacida en Hamburgo en 1972, es la hija mayor del príncipe Andreas y su esposa, Carin Dabelstein, y la hermana mayor del príncipe heredero Hubertus, casado con la estadounidense Kelly Rondesvedt, y del príncipe Alexander.

Y mañana, 7 de julio, volverá a ser día de boda real. La princesa Stephanie, terapeuta de liberación muscular para perros y caballos, y Jan Stahl, ingeniero de BMW, se casarán por lo religioso en la iglesia de St. Moritz en Coburgo, y sellarán su historia de amor de varios años con el primer matrimonio para ambos, aunque Jan tiene un hijo de una relación anterior.

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