Boda real de Bután: Un beso y una declaración de amor ponen fin a las consolidadas costumbres del país

Ya han sido bautizados por algunos como "el príncipe Guillermo y la princesa Catherine de los himalayos", y no solo por la gran repercusión que ha tenido su enlace, sino también por las grandes novedades que ha reportado esta boda en la tradicional cultura Himalaya.

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En un país donde las costumbres están tan arraigadas, el enlace entre el rey Jigme Khesar Wangchuk, de 31 años, con la plebeya Jetsun Pema, ha provocado que estas se mantuvieran en un "privilegiado" segundo plano, cediendo el primer puesto a la espontaneidad y sobre todo al amor. En Bután, cuyo nombre oficial es Reino de Bután, las muestras de públicas de afecto no son demasiado comunes, pero los tiempos cambian, y esta celebración ha sido un claro ejemplo de ello.

Jigme Khesar Wangchuk, el quinto 'rey dragón' de la dinastía, no tuvo ningún problema en plantar un tierno beso en los labios a su esposa, una vez  se hubieron convertido en marido y mujer, y ese gesto, por muy natural que pueda parecernos a todos nosotros, jamás había tenido lugar públicamente en Bután. El monarca, que se ha ganado el cariño de su pueblo gracias a su cercanía y que compartió con todos ellos su felicidad, decidió preguntar a su gente, antes de llevar a cabo este "revolucionario gesto" si él debía ir un paso más allá y dar a la recién coronada Reina Jetsun Pema un beso en los labios, a lo que la multitud muy excitada contesto con un rotundo "sí" para a continuación aplaudir y vitorear a los recién casados.


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"Él realmente la ama", comentó uno de los ciudadanos de Bután que acudieron al enlace. "Dondequiera que vaya, él le toma la mano y ahora, los jóvenes están empezando a copiar este gesto". Y es que las tradiciones no están reñidas con el amor, y sino que se lo pregunten a Jigme, quien no ha querido, ni ha podido, reprimir el gran cariño y la devoción que siente hacia Jetmu, la plebeya que le ha robado el corazón.



Además de romper las tradiciones plantándole un beso a la actual reina de Bután, Jigme Khesar Wangchuk parece haber puesto fin a la poligamia en el país, en donde durante siglos vivir con varias esposas o maridos era algo normal, de hecho su padre está casado con cuatro mujeres. Pero el actual rey está atado a la modernidad y cuando anunció su boda al parlamento el pasado mes de mayo precisó que sería monógamo y que dedicaría su vida a su mujer.

En cuando a su luna de miel, parece que está no se llevará a cabo, ya que nada más dar el "sí quiero" la pareja se puso a trabajar para su pueblo. "Empezamos a trabajar inmediatamente después del día que nos casamos" afirmaba el rey. "Y si viajamos lo haremos por todo el país. Nos gusta conocer y sentir de cerca de nuestra gente".

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