Federico y Mary de Dinamarca abren las puertas de su futuro hogar en Amalienborg

Todo el que quiera podrá visitar desde el próximo 27 de febrero al 30 de mayo las dependencias de la futura residencia de los Herederos en el pabellón Federico VIII

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Federico y Mary de Dinamarca preparan ya su mudanza al pabellón de Federico VIII del complejo palaciego de Amalienborg (Copenhague), donde también residen, en otro edificio, la reina Margarita y el príncipe Henrik. Pero antes de su traslado definitivo, todo el que quiera podrá visitar desde el próximo 27 de febrero al 30 de mayo por un módico precio de cinco euros (niños hasta los 14 años gratis) su futura residencia y contemplar el resultado de la reforma. Podrán admirar los elegantes interiores, así como los innumerables trabajos artísticos realizados especialmente en la futura residencia de los Herederos por los artistas contemporáneos Olafur Eliasson, Signe Guttormsen, Morten Schelde, John Kørner, Eske Kath, Kathrine Ærtebjerg, Kasper Bonnén, Tal R, Erik A. Frandsen y Jesper Christiansen. Los visitantes tendrán la oportunidad de curiosear las dos plantas principales –baja y primera-, que serán utilizadas en un futuro para las recepciones oficiales.

 

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Un poco de historia
El futuro hogar de los Herederos, conocido como el Palacio de Brockdorff o el pabellón de Federico VIII, se encuentra al noreste de Amalienborg. Allí residieron también el rey Federico IX y la reina Ingrid, abuelos del príncipe Federico, pero desde la muerte de Reina en el año 2000 ha permanecido vacío. Federico y Mary de Dinamarca continuarán con esta mudanza la tradición en la que Príncipes herederos y Regentes circulan por los cuatro pabellones (Christian VII, Christian VIII, Christian IX y Federico VIII) que forman Amalienborg.

El Palacio de Brockdorff fue el último de los cuatro palacetes del complejo real que adquirió la monarquía -antes era una academia militar. Se hizo con el palacio en 1827-razón por la que ostenta la ornamentación de los ideales del clasicismo que dominó la primera mitad del siglo XIX- y llevó a cabo una restauración completa por el arquitecto Jørgen Hansen Koch (1787–1860).

 

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Cinco años de reforma
Las obras de renovación del palacete se iniciaron hace cinco años. El comité de financiación del Parlamento danés aprobó el comienzo de la restauración del exterior e interior del pabellón Federico VIII con vistas a utilizar el palacio como futura residencia de los Príncipes herederos y más adelante como Palacio Real. En general, el palacio ha sido restaurado y renovado para adecuar las instalaciones a la vida oficial y privada de sus inquilinos. Originalmente la renovación del edificio estaba presupuestada en 126,3 millones de coronas danesas (17 millones de euros), de los que la Casa Real aportaba tres, aunque finalmente se incrementó hasta los 225 millones (30 millones de euros), cantidad a la que la Agencia Estatal de la Propiedad se ha ajustado.

Cada detalle de la decoración, así como los materiales escogidos, se decidieron en diálogo con los Príncipes. Se ha tenido especial consideración el proyecto original, cuyo exterior es un precioso ejemplo de la extraordinaria arquitectura rococó y cuyo interior integraba grandes calidades arquitectónicas. La restauración incluye la renovación de techos, recreados con pinturas; de paredes, vestidas con lona como las originales; de suelos, en pino para las estancias principales, en mármol travertino para baños y servicios y en mosaico para el sótano; de la artesanía en madera, pintada con óleo como cuando el palacio fue reedificado en 1828–30, etcétera. Los jardines de 1.660 metros cuadrados han sido remodelados por completo a cargo del arquitecto paisajista Jacob Fischery. El proyecto incluye la plantación de gran cantidad de plantas, un césped de 1.300 metros cuadrados, una piscina nueva de 40 metros cuadrados y modernos bancos de granito. Lujo y belleza, pasado y presente.

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