Rania de Jordania y Carla Bruni, dos reinas de la elegancia frente a frente en Nueva York

 

Nueva York rebosa. Alberga desde ayer gran cantidad de personalidades por metro cuadrado con motivo de la celebración de la Semana del Clima. Siete días a lo largo de los cuales los dirigentes mundiales participarán en reuniones, conferencias y discusiones públicas para tratar la cuestión del cambio climático. Pero su presencia realza también otros actos paralelos impregnados del glamour de sus acompañantes. Si la ceremonia de apertura en la Biblioteca Pública de la ciudad de los rascacielos tuvo ayer como protagonistas al Secretario General de la ONU, Ban Ki-Moon, y al ex primer ministro británico Tony Blair, en la cena que ofrecieron anoche Tom Freston, antiguo presidente de Viacom, y su esposa, Kathy, reinaron Rania de Jordania y Carla Bruni, que acompañaba a su marido, Nicolás Sarkozy, en esta velada.

 

 

La Reina de Jordania y la Primera Dama francesa, ambas consortes comprometidas y reinas de la elegancia, volvieron a encontrarse frente a frente y, una vez más, volvieron a brindar al espectador la oportunidad de asistir a un verdadero duelo de sofisticación. La soberana justificó título de elegante entre elegantes luciendo en esta velada, tras su visita a una escuela femenina en Harlem, una blusa oscura semitransparente con cinturón a tono, que combinó con una falda beige y bolso de serpiente en tonos tostados. Hizo lo propio también la Primera Dama, Embajadora de Buena Voluntad de la ONU para la protección de madres e hijos contra el sida, la tuberculosis y la malaria, que llegó del brazó de su esposo acaparando todas las miradas con un vestido de cóctel negro y plata de Dior, un estrecho cinturón negro y cartera en plata.

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