Boda real en Alemania: concentración de 'royals' en el romántico enlace de Hubertus de Sajonia-Coburgo

El Príncipe contrajo matrimonio con la asesora financiera americana Kelly Rondestvedt

El enlace del príncipe Hubertus de Sajonia-Coburgo y la asesora financiera para Morgan Stanly en New York Kelly Rondestvedt, celebrado este fin de semana, ha sido un auténtico cuento de hadas con un argumento que bien podría haber servido para cualquier película romántica con el sello Disney. Kelly, de 34 años, conoció a su ‘príncipe azul’ hace dos años cuando los dos trabajaban en Nueva York.

Entonces no sabía que Hubertus además de ser su ‘príncipe azul’ era un Príncipe real aunque sin reino.
Ella, nacida en Pensacola (Florida), supo lo que realmente conllevaba que Hubertus fuera el heredero de los derechos dinásticos de los Sajonia-Coburgo en su primer viaje a Alemania que en principio era sólo para conocer a los padres de su novio, los duques Andreas y Carin . Al parecer, a causa del viaje y el ‘jet lag’, ella iba adormilada en el trayecto en coche del aeropuerto al castillo de la familia de su novio. Y seguro que debió pensar que seguía soñando cuando al llegar a la residencia, Hubertus se arrodilló y le pidió en matrimonio con el castillo de los Sajonia-Coburgo y Gotha como testigo.

Este fin de semana, han vuelto a Coburgo para celebrar su enlace que ha reunido a cerca de 400 invitados entre los que no han faltado representantes de las Familias Reales europeas como los reyes Carlos Gustavo y Silvia de Suecia, los reyes Simeón y Margarita de Bulgaria, también su hijo, Konstantin y su esposa, María García de la Rasilla, además de la princesa Astrid de Bélgica. El viernes, el alcalde Norbert Kastne ofició la ceremonia civil en el castillo Cllenberg, la residencia familiar, y después, en una carpa instalada en los jardines, continuó la fiesta para los primeros invitados estadounidenses y alemanes que ya estaban en Coburgo con motivo de esta boda.

La gran celebración, sin embargo, tuvo lugar el sábado con la ceremonia religiosa en la iglesia de St. Moriz, en el corazón de Baviera. La novia llegó del brazo de su padre, vestido con el uniforme de la marina estadounidense. Kelly no lució tiara pero sí un impresionante collar de brillantes que en su día perteneció a la Duquesa de Albania. La ceremonia religiosa se celebró en inglés y alemán y una vez terminada, los novios fueron en carroza descubierta al castillo Ehrenburg donde se sirvió la recepción principal con motivo del enlace. Los festejos no terminaron aquí, por la noche siguió una cena de boda que se ofreció en el castillo Callenerg

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