Imán de Jordania, tras los pasos de su madre, la elegante reina Rania

Los soberanos jordanos y su segunda hija no quisieron perderse el estreno de la última misión de James Bond, 'Quantum of Solace', en París

James Bond, el agente secreto más famoso de todos los tiempos a la vez que monárquico -presta servicio fiel a la Reina de Inglaterra desde hace más de cuarenta años-, se codea estos días con otros miembros de la realeza con motivo del estreno de su última misión, Quantum of Solace. Regresa con nuevas aventuras a las pantallas de cine de Europa y lo hace con gran apoyo regio. Y es que si ayer informábamos de la asistencia de los príncipes Guillermo y Harry, nietos de la [reina Isabel], a la premier del vigésimo segundo filme de 007, en la céntrica plaza de Leicester Square de Londres, en esta ocasión, son los Reyes de Jordania y su segunda hija, Imán, los que no han querido perderse la cita cinematográfica en la sala de UGC Normandie, en París.

Los seguidores de 007, que soportaron las frías temperaturas para ver a Daniel Craig y y a sus co-protagonistas de Quantum of Solace en la premier de anoche en París, recibieron una grata sorpresa al encontrarse desfilando por la alfombra roja entre sus admiradas estrellas de cine a Abdalá y Rania de Jordania, acompañados por su hija, como ilustres invitados al visionado de la cinta. Pocas veces se ha visto en público a la joven hija de los monarcas, la princesa Imán, de 12 años de edad y segunda de cuatro hermanos -Hussein, de catorce años; Salma, de seis, y Hachem, de casi tres-, que en esta ocasión apareció radiante convertida en una preciosa adolescente. La Princesa, que parece seguir los pasos de la reina Rania en lo que a elegancia se refiere, acudió al acontecimiento con un vestido de seda plisada de color beis y torerita cruzada de lana en blanco roto para resguardarse del frío y zapatos acharolados a tono, de corte años 50, con tira doble cruzada al pie con botonadura lateral.

Su madre, de 38, que es conocida internacionalmente por su belleza y su sentido del gusto vistiendo, se mostró absolutamente encantada de asistir al estreno en compañía de su marido, que se encuentra en Francia por motivos de trabajo, y de su hija, cuando a su llegada a las inmediaciones del cine saludó afectuosamente a la multitud allí congregada. Por su simpatía y su distinción, que acentuó su puesta en escena -un vestido de seda de raso de color carmín, con cuello a la caja, fruncido al hombro lateral, y volantes (sirena)- eclipsó incluso a las estrellas del filme.

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