El tiempo que pasó en París, donde estaba más protegida de la prensa, fue, sin embargo, una época difícil para Mary. Por un lado porque no tenía amigos en esa ciudad; por otro, porque a la princesa nunca le gustaron las grandes ciudades.

A pesar de todos los peros, Mary vivió cinco meses en la ciudad del Sena. De febrero a julio de 2002. En agosto se trasladó a Dinamarca y comenzó a trabajar en septiembre. En aquel momento ambos creían ya firmemente en su relación. Pero de ahí a decir que un día se casarían...

El año que pasó en Dinamarca antes del compromiso fue un período extraño. Había mucha gente interesada en su relación y muchas expectativas.
De hecho, desde el momento en que la descubrieron en Australia como 'acompañante de Federico' fue como si pensaran casarse al día siguiente. Y cuanto más exponía su vida en público, más difícil le resultaría regresar a casa si algo salía mal a la hora de sacar adelante la relación. Sus amigos y su familia la apoyaron enormemente, pero fueron momentos muy duros. El inicio de un romance siempre implica problemas, uno tiene que encontrar su lugar en el mundo del otro, y el mundo de Federico era mucho más complicado que el de un hombre corriente.

'Tenía clarísimo que podía no ser la decisión acertada, que todo podría irse a pique. Pero cuando estás con alguien que te hace tan feliz, cuando tienes tantas cosas en común con la otra persona y la relación va tan bien... entonces tienes que darle una oportunidad. Si de pronto las cosas se acaban, si hay que ponerle fin, es evidente que el dolor será terrible. Pero tal y como yo veía lo que estaba sucediendo entre nosotros, prefería sufrir a no vivir aquello. Así fue para mí'.

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